Si nos preguntan si Canarias ha avanzado durante estos 40 años la respuesta es evidente: por supuesto. Sería imposible no haberlo hecho en un contexto internacional como el que nos ha acompañado y con el enorme desarrollo que toda España ha tenido. Si nos preguntan si este avance ha sido suficiente, la respuesta es clara y obvia para cualquiera que sepa leer los datos y no sea de CC: NO.

El 44’6 % de personas en riesgo de exclusión social, más de un 20 por ciento de paro, uno de los peores servicios públicos de todo el Estado, los salarios más bajos y la cesta de la compra más cara. En estos 40 años, la distancia entre Canarias y la Península debería haberse acortado. Sin embargo, cuando vemos estos datos parece que estamos cada vez más lejos. Y más si nos comparamos con otros territorios.

La razón de que nuestro Archipiélago esté como está tiene nombre y apellidos: CC y sus socios de gobierno.

Aquellos que han construido un sistema político, económico y electoral que les ha permitido durante tres décadas de estos 40 últimos años mantener sus privilegios mientras la mayoría de la población no ha visto reflejada la riqueza que nuestra tierra es capaz de generar.

Son 30 años ininterrumpidos (en cuatro décadas) de excepcionalidad democrática al sur de Europa que tienen que acabar ya. Porque han construido un sistema diseñado para que las élites económicas de esta tierra mantengan los privilegios que siempre han tenido.

Fueron listos, hay que reconocérselo.

Nuestro pueblo merece más, mucho más. Porque por mucho que desde CC pretendan que nos instalemos en la resignación, sabemos que se puede construir otra Canarias mejor para el futuro: que redistribuya mejor la riqueza, que sea un referente en la implantación de energías renovables, que logremos que el turismo revierta en nuestra población, que ayudemos a quienes más lo necesitan como se hace en otros lugares de España, que vuelvan las y los jóvenes que han tenido que emigrar porque en su tierra era imposible encontrar un trabajo digno, y sobre todo: que construir una Canarias más unida.

Que frente a quienes quieren mantenernos fragmentados, ofrezcamos el proyecto de un solo Archipiélago.

Frente al insularismo que solo beneficia a quienes hacen del caciquismo una forma de ejercer su poder, defendamos el proyecto de una sola Canarias: fuerte y unida.

Para todo ello es necesario un cambio político. Y ese cambio va a darse en 2019.

Un cambio que haga que dentro de 40 años, cuando echemos la vista atrás, nos haga mirar con orgullo lo que hemos logrado construir: una Canarias mejor y más justa.