Se nos invita desde LA PROVINCIA/DIARIO DE LAS PALMAS a reflexionar sobre la etapa 1978-2018, en relación con el 40 aniversario de la creación del Grupo Prensa Ibérica.

Para nuestra organización, 1978 es el año del I Congreso de Comisiones Obreras Canarias, celebrado en Tenerife los días 28 y 29 de octubre con la asistencia de Marcelino Camacho y con la integración de la Federación de Trabajadores Palmeros. Es el año en que la militancia y la acción sindical se puede desarrollar ya a cara descubierta, tras el esfuerzo reivindicativo en la clandestinidad de quienes sufrieron la represión franquista en vivo y en directo. Este compromiso y esfuerzo por la defensa de los intereses de la clase trabajadora no debería de caer en el olvido de las generaciones, crecidas y educadas en democracia.

Y como es evidente, se une otro acontecimiento crucial en la historia de España: se aprueba por referéndum una constitución democrática a la que, como toda obra humana, con sus luces y sombras, nadie le negará el mérito incontestado de su prolongada e insólita vigencia entre nosotros.

En Canarias, desde 1978 hasta la actualidad, el movimiento sindical ha tenido que trabajar y adaptarse a cambios sociolaborales importantes en una sociedad que ha duplicado su población ocupada ( 414.000 frente a 886.000 actual), con una tasa de paro un poco menor del 10% (frente al 20,06% actual) , con una mayor presencia porcentual en el empleo de agricultura, industria y construcción frente al dominio absoluto del sector servicios (más del 87% actual). El aumento paulatino y constante de la contratación temporal ante la indefinida que nos diferencia del conjunto nacional en un 4%, alcanzando en la actualidad un 30,65% de temporales del total de ocupados. Una temporalidad que va de la mano en muchos casos de la parcialidad contractual y que es un fenómeno de factura reciente que lejos de disminuir va en aumento. El IPC era de dos dígitos y las diferencias de género mucho más acentuadas que en la actualidad, aunque aún perduran tanto en los empleos como en los datos de desempleo.

En el entorno de aquellos momentos, la conflictividad social estaba más agudizada, la rivalidad con los otros sindicatos se plasmaba en una pugna por la supremacía en las elecciones y los discursos de los líderes sindicales se volcaban en explicar los Pactos de la Moncloa y en llenar de sentido social la democracia recién estrenada. La Ley 31/1995 de prevención de riesgos laborales, la apuesta por el empleo sostenible y de calidad ha jugado, y lo seguirán haciendo, un papel fundamental en dicha lucha.

En el transcurso de estos años, se han producido hitos importantes en el camino, que para algunos ha sido el de toda una vida laboral. La aprobación del Estatuto de los Trabajadores en 1980, y sus reformas, entre ellas la última y trascendente de 2012 que supuso una clara regresión de derechos contra la que CCOO sigue luchando a diario.

En 1985 se producen dos hechos remarcables: por un lado, la inminente incorporación de España a la Unión Europea que nos permite el vínculo con un espacio social europeo, las políticas de protección social y la ampliación de derechos a través de la interpretación judicial y la primacía del Derecho de la Unión.

Por otro lado, la aprobación de la Ley Orgánica de Libertad Sindical en 1985 otorgaba regulación y carta de naturaleza a la posición relevante del sindicato en nuestro sistema constitucional cuando el artículo 7 de la misma enmarca a los sindicatos de trabajadores en su título preliminar junto a los símbolos e instituciones fundamentales de nuestro sistema constitucional.

No obstante, hay que destacar que han quedado asignaturas pendientes y la prueba es que el derecho de huelga, reconocido en el artículo 28.2 de la misma, sigue rigiéndose por un Decreto Ley de 1977 ante el fracaso de las iniciativas al respecto, durante este largo lapso de tiempo.