Para quienes siempre hemos sido lectores de periódicos, la prensa forma parte de nuestra vida cotidiana. A través de ella nos forjamos una representación de la sociedad en la que vivimos, entendemos el mundo en el que nos desenvolvemos y elaboramos nuestros propios juicios de valor. Esto tiene enorme importancia, porque en ese acto diario de ir al quiosco o de búsqueda en Internet se muestra la confianza, no siempre en igual medida, que tenemos en nuestras cabeceras de referencia.

El grupo Prensa Ibérica cumple 40 años. En este tiempo, el escenario de la comunicación pública ha cambiado profundamente. La popularización de Internet ha traído consigo la aparición de nuevos actores, el espectacular crecimiento de la conectividad y el debilitamiento de la intermediación en la información, mostrando algunos aspectos de los medios tradicionales poco adecuados para gestionar de manera eficaz la agenda social, es decir, lo que está pasando aquí y allá, y que nos importa a la gente.

Con todo, pienso que subyace una oportunidad para la prensa. Aunque se ha visto cuestionada e interpelada por la virulencia de lo digital, tiene en su propia raíz un elemento de valor único: el análisis. Frente al desbordamiento informativo y la prisa mediática, los periódicos pueden ofrecernos, como algunos ya lo hacen, la explicación de lo que pasa, sacando a la luz las verdaderas razones de los acontecimientos que cambian la sociedad. Entender el mundo y comprendernos a nosotros mismos nos hace más humanos. Nada de eso cabe en un tuit.

“Frente a la prisa mediática, son los periódicos los que pueden sacar a la luz las verdaderas razones”

Prensa Ibérica, como otros grupos de comunicación, no lo ha tenido fácil. Ha debido sortear la dura crisis económica, que en el sector de la comunicación ha sido especialmente lacerante. Pero ahí está, con sus dieciséis cabeceras repartidas por toda la geografía nacional, con LA PROVINCIA y La Opinión de Tenerife como referentes informativos en Canarias.

También nuestra Constitución cumple 40 años. En los medios de Prensa Ibérica se puede comprobar cómo en estas cuatro décadas se ha consolidado la democracia española, se ha producido el avance de una sociedad desligada de viejas ataduras, se han resguardo nuestros derechos y se nos han exigido las obligaciones que como ciudadanos tenemos. El mundo de los medios de comunicación ha contribuido a todo ello de manera decisiva al no haber perdido de vista que una de sus funciones primordiales es la vigilancia de los poderes que existen en la sociedad: el político, el económico, el religioso, el social… también el mediático. Hoy, más que nunca, nadie debe ser más que nadie, todos estamos sujetos a juicio crítico de los medios y a la exposición pública de lo que hacemos.

Precisamente la Constitución dedica su artículo 20 a los derechos de comunicación, entre ellos el de libertad de cátedra, tan querido en nuestras universidades, así como el de la cláusula de conciencia y el secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

Constitución y prensa han actuado en la misma dirección. La Constitución ha asignado un papel a la prensa en su propia defensa y la prensa ha contribuido a que la Constitución sea la norma poderosa y básica sobre la que organizamos la convivencia.

Muchas felicidades a quienes forman la amplia comunidad de Prensa Ibérica, especialmente a los de estas Islas. Cada mañana nos explican el mundo en el que vivimos, nos ayudan a construir nuestra ciudadanía y nos ofrecen criterios sobre el porvenir de este Archipiélago.