El emplazamiento de castillos, baterías, murallas y atalayas de vigía ha estado, además, estrechamente ligado al origen y desarrollo urbano de algunas de las localidades más importantes de Canarias. Todo ello, claro está, sin olvidar la importancia de estas infraestructuras defensivas para los puertos, embarcaderos y zonas de fondeo de nuestras costas. Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria, Puerto de la Cruz, Arrecife, Candelaria, Santa Cruz de La Palma, San Sebastián de La Gomera, etc. Estas y otras localidades de las Islas cuentan o han contado con construcciones militares vinculadas e integradas dentro de su trama urbana pasada y actual.

El Castillo de La Luz de Las Palmas de Gran Canaria está considerado por muchos especialistas la primera fortaleza de Canarias, construida en el año 1494.

Una de sus características principales es que se levantó como la primera edificación de carácter defensivo de la ciudad después de la conquista de Gran Canaria, cuando Alonso Fajardo, marqués de Vélez, era gobernador de la citada isla.

VISTA DE LA TORRE DEL CONDE, EN SAN SEBASTIÁN DE LA GOMERA.

VISTA DE LA TORRE DEL CONDE, EN SAN SEBASTIÁN DE LA GOMERA.

La fortaleza del amor y el horror 

La Torre del Conde tuvo gran importancia en la vida civil y militar canaria. Allí se refugió la viuda del asesinado conde Peraza, huyendo de sus amotinados súbditos; y allí acudió Pedro de Vera a salvarla y amarla. 

En Tenerife destaca la Torre de San Andrés, una antigua fortaleza militar circular que goza de atractivo histórico por su relación con el frustrado ataque del almirante inglés Horacio Nelson a Santa Cruz de Tenerife en 1797.