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Pedri González | Jugador de la selección española y ex de la UD

Pedri González: «El de mañana será un magnífico partido entre dos equipazos»

Pedri, en un momento del partido de octavos contra Croacia, en el estadio Parken de Copenhague. | | START FRANKLIN/REUTERS

Tiene 18 años. Es un niño, pero juega como si fuera un anciano, sin sentir el vértigo de la presión ni asustarse por la responsabilidad. Pide siempre la pelota como si estuviera aún en Los Laureles. ‘La Nevera de Tegueste’ lo llamaban. Allí empezó a bailar con el balón.

¿Dónde aprendió a jugar?

En la cancha del pueblo. Siempre lo he dicho. Allí pasé un montón de horas de mi vida jugando a fútbol y luego, por supuesto, con todos los entrenadores que he ido teniendo en mi carrera.

¿Por qué le llamaban la Nevera de Tegueste?

Pues la verdad es que no lo sé, porque en ese campo cuando juegas a lo mejor no hace tanto frío. Eso es verdad. Pero cuando estás en la grada siempre pasa una brisilla por la montaña que...

¿Era más difícil jugar allí que en el Estadio de Gran Canaria, el Camp Nou o cualquier campo de la Eurocopa?

Sí, yo creo que sí (risas). Siempre intento jugar como si estuviera allí. ¿Cómo? Estar tranquilo, con la cabeza tranquila y disfrutar del fútbol que, al fin y al cabo, es lo que realmente me gusta. Por eso siempre digo que me considero un jugador de la calle. Ahí lo aprendí todo. Luego lo mejoras con los entrenadores, claro que sí. Pero la mayoría de las cosas las traigo de cuando jugaba en la calle. Si te toca jugar en una cancha como la de Tegueste, que es mucho más pequeña y los espacios son todavía más reducidos, tienes que resolver muy rápido las cosas. Se gana mucho en pensar antes de ejecutar la acción.

¿Piensa? ¿O usted juega por instinto?

Muchas veces por instinto. Son cosas que te salen casi sin pensar. En un partido no te da tiempo a pensar todo lo que quieres. Debes mirar antes de dar un pase o tener visión de la jugada para saber dónde están los rivales. Pero en muchas ocasiones lo haces por instinto. Casi sin tiempo a pensar. Aunque quieras, no te da tiempo.

¿Se juega más el fútbol con el cerebro que con las piernas?

Por supuesto. Yo intento siempre pensar más rápido que el rival. Es una de las cosas más importantes que hay actualmente en el fútbol. Debes pensar siempre antes de recibir. Si piensas antes que el rival, tienes más opciones para adelantarte a sus movimientos. Eso es mucho más importante, al menos para mí, que tener un gran poderío físico.

Pero usted engaña. Bajo esa apariencia frágil es el jugador de la Euro que más kilómetros ha recorrido: 61,5 kilómetros.

Mi padre siempre me dio un consejo: «Aunque no tengas un buen partido o no te salgan las cosas bien, no dejes de correr nunca». Y eso es algo que tengo muy presente. Lo sigo, día a día, al pie de la letra. Creo que es un magnífico consejo.

¿De dónde saca usted esa abrumadora resistencia?

De pequeño hacía atletismo. Siempre he tenido buen fondo y he aguantado mucho. En las pretemporadas, por ejemplo, me gustaba ir a correr por el monte o por la playa. Es algo que siempre me ha gustado. A veces iba con todo el equipo, en otras solo. Iba el primero al máximo ritmo que podía. Me gusta exigirme a mí mismo.

¿No se cansa?

Claro. Pero también recupero muy rápido. ¿Cómo? Es clave descansar bien, comer bien, cuidar tu cuerpo. Es una de las cosas más importantes para un deportista. Si tienes una buena alimentación y un descanso adecuado, puedes aguantar mejor los esfuerzos, y eso te hace estar más tranquilo.

Si la Eurocopa hubiera sido en 2020, como estaba programada, ni rastro de Pedri...

Lo sé. La verdad es que un sueño estar aquí. No quiero pensar lo que habría pasado si se hubiera disputado el pasado verano. Lamentablemente, el Covid la retrasó y eso ha permitido que pudiera estar con la selección. Es una desgracia lo del coronavirus y ojalá se vaya pronto, pero que se jugara un año más tarde me ha favorecido. Es algo que nadie quería que sucediera, pero ahora tengo la suerte de poder vivir este sueño con la selección española.

¿Cree en el destino?

Sí, creo que hay un destino para todos. Todas las cosas pasan por algo. Y tuvo que pasar, desgraciadamente, esto para que yo viniese.

Juventud Laguna, UD Las Palmas, Barça, selección... ¿No teme perder el mundo de vista?

No. Cuando un jugador pierde la cabeza o el mundo de vista, se pierde a un futbolista. Hay que estar tranquilo, tener la cabeza fría, ir paso a paso, partido a partido. Y, sobre todo, aprender de la gente que tienes a tu lado porque llevan muchos más años que tú.

¿Nunca se pone nervioso?

A veces. Aunque intento estar tranquilo, puede pasar que no lo esté. Pero cuando salgo al terreno de juego se me van todos los nervios de mi cabeza.

Hay tres personas claves en su corta carrera: Pepe Mel (UD Las Palmas), Koeman (Barça) y ahora Luis Enrique (España).

Son tres entrenadores que han marcado mi carrera. No puedo olvidarme nunca de ellos, han sido claves. Se me quedará grabado toda la vida. Sin ellos no estaría aquí.

¿Que vió Pepe Mel en usted?

Primero, me dio toda la confianza que necesitaba. Tenía solo 16 años. Y él apostó por mí, no es algo que se vea todos los días. ¿Qué me dijo? Nada. «Diviértete como haces en el juvenil. ¡Tú tranquilo! ¡Yo ya te he visto jugar! Sé que puedes hacer cosas muy buenas. Haz lo mismo que hacías en el juvenil».

¿Y Koeman?

También creyó en mí desde el primer momento. No le conocía de nada, ni él a mí. Estoy muy orgulloso de que creyera. Recuerdo un día en un entrenamiento cuando se me acercó y me dijo: «No te conozco, pero quiero ver de lo que eres capaz». Eso me dio mucha energía y mucha fuerza, quería demostrárselo. Me ha dado muchísimos minutos en el Barça.

¿Y Luis Enrique?

Otro que ha creído en mí desde el primer día. Me dijo: «Tienes cosas muy buenas, debes trabajar como el que más para adaptarte a la idea de juego que tenemos en la selección. Tienes que presionar». Me encanta este estilo que ha trasladado al equipo y, claro, la confianza que me ha dado.

En esta Eurocopa su rendimiento ha ido de menos a más.

El equipo ha hecho un magnífico torneo. A nivel personal, he intentado dar el máximo. Así lo hago en cualquier partido. Al principio la gente dudó un poco porque no entraba la pelota, pero nosotros no teníamos dudas. Ya se vio la respuesta frente a Eslovaquia. Era como decir: «Nosotros estamos aquí».

Mañana, Italia.

Ha construido en estos últimos años un equipo con mucha calidad. Ha cambiado su estilo de juego, pero siguen con esa garra de luchar todos los balones hasta el final. Será un magnífico partido entre dos equipazos.

Y pensar que le dijeron en sus inicios que era «flacucho y bajo», y que no servía para el fútbol.

Es verdad, me lo dijeron. A esos niños que se piensen que el físico les puede marcar su carrera les digo que no es así. Si trabajan y curran como el que más, al final te llega la oportunidad. Si no trabajas al máximo, no te llegará nunca.

¿Qué pensó?

Pues que el chiquitito y bajo tiene que darlo todo cada día para hacerse grande.

¿Se rebeló?

Claro. Lo hice porque con talento solo no basta. El fútbol se ha vuelto cada vez más físico y se necesita trabajar muchísimo. No puedes decir que no al trabajo. Si tú me dices que soy flaco, yo me lo voy a currar al máximo y voy a sacar esto hacia adelante.

¿Es supersticioso?

No, no tengo ninguna manía.

¿Ni rutina?

Tampoco. Si gano llamo a mis padres;_si no, no. Si pierdo los llamo al día siguiente porque entonces estoy más tranquilo.

¿Quién es su mayor crítico?

Mi hermano. Aunque yo también me estudio mucho a mí mismo. Veo fútbol, mucho fútbol y a todas horas. Siempre los partidos completos, nada de las mejores jugadas de YouTube o Twitter. Prefiero ver las cosas malas que las buenas. Así se puede mejorar, porque lo bueno ya te sale de dentro.

Por cierto, ¿por qué lleva las medias bajas?

Es simplemente por comodidad. Antes las llevaba arriba, pero se me iban cayendo y durante el partido las tenía que subir. Pues entonces, me las pongo abajo y que se caigan del todo. Así no pierdo el tiempo en subirlas y bajarlas.

¿Tiene tiempo para pensar en el año de locura que ha vivido?

Me encanta. Y me lo tomo como una motivación para intentar disfrutar de más momentos así.

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