La mayoría de los asistentes se marchó a casa sobre la medianoche, pero unos cuantos parranderos se juntaron a tocar en una de las mesas.

A la una de la madrugada se apagaron las luces del exterior de la central vinícola, así que estos músicos se juntaron con otros colegas que llevaban un rato tocando en el interior, demorando la retirada media horita más.