Un dato vital

"Desde luego el magma se está moviendo con intensidad". Carmen López, responsable de vigilancia volcánica del IGN, no se separaba ayer de los ordenadores a los que están conectados los sismógrafos de La Restinga. Según su opinión, la intensidad que mostraba la señal de tremor en la isla responde, básicamente, al episodio eruptivo del sur, el que tiene una fisura abierta por la que expulsa magma sobre el Mar de Las Calmas.

Por esas bocas eruptivas -se cree que pueden haber al menos tres- se llegó a expulsar hasta 5,5 millones de metros cúbicos de magma entre el 24 y el 28 de octubre pasado, justo hasta que el edificio volcánico sufrió, supuestamente, un derrumbe que frenó la actividad.

Sin embargo, esas bocas pueden ser en estos momentos mucho más anchas que los ciento veinte metros que calculó el buque científico Ramón Margalef hace tres semanas, aunque se desconoce la profundidad a la que están.

Ayer, el Margalef inició un recorrido por El Golfo para intentar hacer una batimetría y calcular la profundidad de sus aguas.