Depresión post Xavi Pascual. Así está el Barcelona, que mira a la Copa del Rey como la ocasión ideal de reivindicarse o de dar carpetazo a la etapa de Giorgios Bartzokas en el banquillo. El griego, campeón de la Euroliga del 2013, está al borde de la destitución al llevar al equipo a una penosa racha de seis derrotas en los últimos nueve partidos y encontrarse cerca de la eliminación de la Euroliga. Y es que son duodécimos a tres victorias del octavo, lo que da acceso a los cuartos de final, a falta de ocho jornadas para el final de la fase regular. Y suman 20 derrotas en los 42 partidos oficiales disputados esta temporada. Uno de los peores años en la historia del club.

Todo se torció desde el verano. La era Xavi Pascual y Joan Creus llegó a su fin tras un matrimonio que dejó doce títulos en ocho temporadas. Sin embargo, el inicio del reinado del Real Madrid de Pablo Laso, tras varios cursos con ambos equipos retándose continuamente en las alturas de España y Europa, aniquilaron poco a poco el proyecto azulgrana. Llegó Rodrigo de La Fuente, también exjugador azulgrana, a la dirección deportiva y Giorgios Bartzokas al banquillo. Pero la ecuación no ha funcionado.

La plaga de las lesiones

La elaboración de la plantilla fue tardía y tenía que suplir, además, las importantes salidas de Tomas Satoransky y Álex Abrines a la NBA. Llegaron como fichajes estrella los exteriores Tyrese Rice y Petteri Koponen y el ala-pívot Víctor Claver. Eran, a priori, tres apuestas que parecían seguras pero que han resultado decepcionantes. El finés sufrió un accidente de tráfico antes del comienzo de la temporada y regresó en octubre, pero tampoco ha estado en los números esperados. Claver es un desastre que apenas aporta 3 puntos por partido y los 13 puntos de promedio que suma Ryce lo resta en otras facetas del juego, como su defensa y su irregularidad. Capaz de lo mejor y lo peor, su talento al menos ha salvado a su equipo en varios partidos.

Otro factor que ha entorpecido la temporada azulgrana han sido las lesiones. Pau Ribas y Shane Lawal son baja para todo el curso. Mientras, también han estado lesionados Rice, Juan Carlos Navarro, Justin Doellman, Brad Oleson, Stratos Perperoglou, Claver y Alex Renfroe. Así, han tenido que llegar como parches jugadores como Xavier Munford, Jonathan Holmes, ya cortado, Vitor Faverani o Moussa Diagné. Y ninguno ha sido capaz de dar el salto de calidad necesario.

Además, para esta cita las bajas se siguen acumulando. Juan Carlos Navarro, con apendicitis, es ausencia segura, mientras que son dudas Justin Doellmann, Brad Oleson, Faverani y Renfroe. Los referentes del año pasado como Perperoglou y sobre todo Tomic, así como el propio Oleson, siguen llevando gran parte del peso del equipo. A ellos también se ha sumado los jóvenes Alexander Vezenkov, ala-pívot que promedia en Liga casi 10 puntos, y el alero Marcus Eriksson, que viene de meterle 21 puntos al Manresa con 5 triples. Todo ello dibuja un panorama desalentador. El momento que vive el Barcelona se resume perfectamente en el extraño episodio que vivieron la semana pasada, cuando el entrenador Bartzokas puso a toda la plantilla, y a él mismo, una multa de 5.000 euros por bajo rendimiento.

Un Unicaja motivado

En esas llega el Unicaja de Málaga, lanzado después de ganar al Real Madrid el domingo con una soberbia actuación de Nemanja Nedovic y Jeff Brooks, dos de los talentos que el equipo necesita para ponerse a la altura de los gigantes. Más regulares suelen ser otros hombres como Dejan Musli, imperial en la pintura, Adam Waczynski, uno de los mejores tiradores de la Liga, y los españoles Alberto Díaz y Carlos Suárez.

La temporada del equipo de Joan Plaza es una montaña rusa. El técnico no termina de sacar el máximo rendimiento a una gran plantilla, a la que se ha sumado en las últimas semanas Alen Omic -ex del Gran Canaria-. Aún así están en cuartos de final de la Eurocup, cerca de los cinco primeros y se plantan en la Copa del Rey en un pico alto de forma. Y es que el triunfo ante el Real Madrid no es un oasis en el desierto, sino que culmina una buena racha antes de la Copa: cuatro triunfos en los últimos cinco partidos. Tienen arsenal de sobra para dar el golpe definitivo al Barcelona.