La película Kar beyaz, (Blanco como la nieve), dirigida por Selim Gunes está ambientada en el noreste de Turquía en 1972, donde un niño de nueve años se ve obligado a trabajar porque su padre está en prisión. Esto es lo único que sabe el espectador que no esté familiarizado con el cine turco y con la historia reciente de este país. El director deja asomar pistas de lo que ha sucedido. De este modo, por una brocha de pintura manchada de rojo y una pintada que se ve unos segundos suponemos que el padre ha sido detenido por realizar unos dibujos con las siglas de un movimiento izquierdista radical prohibido tras el cambio de gobierno provocado por el ejército en 1971.

En el filme hay ecos del golpe de estado a través de una radio que relata el que estaba teniendo lugar en Ecuador ese mismo año. El afán del director por sugerir en vez de dejar claro el argumento es interesante para los que conozcamos Turquía y su cine, pero a la mayoría de los espectadores los deja in albis, sin comprender exactamente qué está pasando. A destacar la fotografía preciosista que demuestra que Gunes fue fotógrafo antes de dedicarse al cine y el final dramático que resuelve hábilmente la acción de toda la película.