- Multimedia
- Clasificados
- Servicios
Ver más galerías relacionadas
Andrés Cruz
Ver galería >«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Andrés Cruz
«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.
Noticia guardada en tu perfil
Ver noticias guardadas«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.