Un equipo de seis especialistas de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) comenzaron ayer por la tarde a analizar los restos del rorcual común que apareció varado el pasado domingo en una zona del litoral próximo al aeropuerto internacional de Fuerteventura. Si bien el cetáceo, que era un adulto, no presentaba signos externos de daños habrá que esperar varios días por los resultados de la necropsia para conocer las causas del fallecimiento.

El muelle de cruceros de Puerto del Rosario se convirtió ayer en un hervidero de curiosos para observar el izado del cadáver del rorcual común que midió 20 metros de longitud y pesó 45.000 kilos. La expectación fue enorme durante las horas que duró la operación de extraer del agua al cetáceo, labores que presentaron algunas complicaciones iniciales. Al principio la grúa estaba preparada para levantar unos 30.000 kilos de peso pero ante las dificultades para levantar el cuerpo del cetáceo se optó por cambiar el cable por uno de mayor grosor lo que originó que las labores de izado se realizaran sin problemas.

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