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La vuelta al mundo en 80 guitarras

Diez jóvenes músicos se unen en el muelle de Corralejo al proyecto de navegar con música por todo el mundo - A bordo de un velero recorrerán el Archipiélago con sus instrumentos

Algunos de los miembros de la agrupación musical a bordo del 'OM', con el que recorrerán las Islas en su gira.

Algunos de los miembros de la agrupación musical a bordo del 'OM', con el que recorrerán las Islas en su gira. LP / DLP

Si vigilas el muelle de Corralejo y afinas el oído notarás sus cuerdas, si atiendes encontrarás su música. Fondeado en la bahía, decorando las vistas de Isla de Lobos, el color rojo del velero OM tropieza contra el paisaje.

Es el barco de La vuelta al mundo en 80 guitarras, el proyecto de Héctor Belda OM y Veronica Navas Gómez, él luthier, músico y patrón de cabotaje, ella pedagoga, marinera y soñadora. Juntos, en octubre de 2014, abandonaron Port Balís (Cataluña) para atravesar con su velero el mar del mundo y crear una guitarra en cada orilla.

El apellido del abuelo (OM) dio nombre al barco; fue la herencia de él la que permitió a Héctor cumplir su sueño. Hoy llevará el nombre de su abuelo por todo el mundo.

El Port Balís, dicen, fue su hogar los siete años que duró la restauración del barco. El pequeño puerto, en Sant Andreu de Llavaneres, se volcó en ayudar a los jóvenes. Ellos aseguran que entre todos hicieron "intercambio de sueños", un trabajo común que permitió salvar las necesidades del OM (motor, velas, estructuras)y mejorar algunos anhelos de sus vecinos de puerto.

Tras recorrer Port Balís, Barcelona, Baleares (Ibiza y Formentera), Mar Menor, Carbonera, Cabo de Gata, Aguadulce y Atunara (junto al Peñón de Gibraltar) dieron el salto a Marruecos: primero Safi, después el puerto de Essaouira. Fue aquí, en la pequeña localidad marroquí, donde comenzó la aventura de la música. "Allí conocimos a Valentín, el violinista, que viajaba en un barco francés. Ellos se dirigían a Lanzarote, y cuando todos llegamos a la isla, Valentín se vino con nosotros", cuenta Héctor.

Un pequeño viaje a La Graciosa les trajo al percusionista y juntos fondearon a finales de diciembre en Corralejo, donde hoy ya son 12 los miembros de esta nueva agrupación musical.

"La familia pies descalzos", "Perros del mar", "Atlanterra" y el proyecto "La vuelta al mundo en 80 guitarras" se han encontrado en la localidad majorera. Juntos actúan al aire libre para disfrute del turismo, y también en locales y bares. Desde hace algunas semanas planean viajar juntos "de gira" por las siete islas.

Al estilo flamenco de la guitarra y el cajón se unen los ritmos africanos de la percusión y la improvisación cuidada de saxofón y violín. La fusión es un espectáculo en sí misma y los músicos se alimentan como piezas de un puzzle.

"Nuestro propósito ha sido unir tres grandes ilusiones: navegar, crear instrumentos y hacer música", cuenta Héctor, que asegura sentir que "la realidad está superando mucho las expectativas".

"Quizás porque cuando pensamos en lo que será solemos hacerlo humildemente, o quizás porque cuando trabajamos en lo que soñamos lo hacemos muy bien", cuenta el patrón del OM.

El próximo destino del velero será Gran Canaria, donde planean establecerse y dejar que el destino haga el resto, como ocurrió en Corralejo.

Este viaje será el primero de la gira de este conjunto musical por las islas: a bordo del "OM" irán músicos italianos, alemanes y españoles, los nuevos miembros de un equipo formado en el camino. "Hay muchas personas que trabajan sobre unos planos. Yo no, no me gusta programar", declara Héctor, que asegura aplicar esta norma a su forma de vida, pero también a su trabajo como luthier.

"Pasión por lo único, temperamento natural" es el lema del taller del velero: "cada instrumento tiene un alma, el cariño que el luthier artesano pone en él. Eso lo hace único e irrepetible", recalca Héctor que considera que si fabricara sus guitarras a través de "un patrón", éstas no estarían "vivas".

En Canarias se han puesto como objetivo fabricar un timple, instrumento que descubrieron en su escala en Lanzarote. "Des-de que supimos que aquí había un instrumento propio del lugar quisimos conocerlo y fabricarlo", señala Vero.

Los jóvenes esperan ahora la ayuda de artesanos fabricantes, para conocer detalles técnicos de la elaboración del instrumento autóctonos: "respetaremos los secretos que los luthiers de Canarias guarden en sus talleres, ahí no podremos entrar, pero esperamos encontrar un guía para crear nuestro timple", indica Héctor con entusiasmo.

El OM es su taller de artesanía, pero también su hogar: viven en su velero, viajan en su barco y es allí donde dan vida a las piezas que crean en cada orilla del mundo. En 10 metros de eslora los jóvenes guardan todas sus propiedades: herramientas y taller para crear sus 80 instrumentos, útiles de vida, ordenador, cámara, ropa y hasta un pequeño órgano. Pero el barco para ellos siempre significará mucho más.

"Hace unos días le pregunté, '¿Qué, cómo va tu sueño?', y él sonrió tanto... que sentí que esto de verdad está pasando: es magia", relata Verónica. El sueño de Héctor y Vero cruzará en octubre el Atlántico, aprovechando el favor de los alisios y la mejoría del mar. La vuelta al mundo en 80 guitarras buscará, así, nuevas cuerdas en América, una búsqueda que aún deciden si comenzar en la isla de Martinica o en el nordeste brasileño. Lo único que saben, y sabemos, es que la música será siempre la mejor de las aventuras.

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