Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

"Soy un ladrón, no un asesino"

El sospechoso de la Guardía Civil de matar al camarero en Morro Jable, Cipriano Hernández, asegura que no mató a nadie

"Soy un ladrón, no un asesino"

"Soy un ladrón, no un asesino"

El sospechoso, según los investigadores, de haber acabado con la vida del camarero Daniel Moreno Ibáñez en la noche del pasado martes en la localidad turística de Morro Jable, Cipriano Guzmán Hernández Liria (Las Palmas de Gran Canaria, 1976) y que se encuentra en paradero desconocido desde entonces, negó ayer a LA PROVINCIA /DLP tener alguna relación con el homicidio. "Yo me he dedicado a robar, nunca a matar a nadie. Aunque soy un cabra loca no tengo ni un solo delito de sangre", señaló desde su escondite. Además, anunció, que se entregará el próximo lunes "me viene a buscar mi primo Aridane para que me lleve a la Policía".

La Guardia Civil emitió el miércoles una requisitoria de búsqueda y captura de Cipriano como posible autor del homicidio de Daniel, al tiempo que solicitó la colaboración ciudadana y policial para tratar de localizarlo. También, el instituto armado difundió una fotografía del ciudadano grancanario tanto a las distintas navieras que operan en la isla con Lanzarote y Gran Canaria, como en el aeropuerto internacional para evitar que el sospechoso escapara de la Isla.

Este periódico pudo contactar telefónicamente con Cipriano Hernández. Preguntado sobre su posible participación en la muerte de Daniel Moreno, fue tajante. "Que busquen en otro lado, yo no tengo nada que ver con la muerte de ese chico. Me enteré que me buscaban cuando mi tío Paco Manuel me llamó ayer desde Las Palmas para preguntarme si había hecho algo malo. Luego me dijo que mi foto apareció en el periódico y que la Guardia Civil desconfiaba de mí. Yo no he matado a nadie".

Cipriano reconoce que permanece escondido porque se encuentra en busca y captura para su ingreso en prisión donde deberá permanecer seis meses. "He estado cerca de ocho años en la cárcel de Mancilla de Las Mulas, en León, por diversos robos y hurtos, algunos con fuerza, y se fueron acumulando las causas pendientes. Por ello, sé lo que supone estar privado de libertad. Tengo miedo de volver de nuevo a vivir esta experiencia, pero tengo que cumplir la deuda que tengo pendiente con la Justicia para estar limpio". También, reconoce, que "he metido la pata muchas veces, la puta droga ha arruinado mi vida", sentenció.

No para de repetir una y otra vez que no tiene ninguna vinculación con la muerte del joven de Talavera de la Reina. "La Guardia Civil se ha equivocado de persona. Esto me ha hecho mucho daño a mi y a mi familia. Al chico muerto no lo conocía de nada. La noche en que lo mataron yo estaba en los barracones del Stella Canaris con mi novia e incluso algunos de los vecinos pueden testificarlo porque me vieron. Yo no soy un asesino, compañero".

Una de las preocupaciones de Cipriano, que es hijo único, es que "mi madre, Carmen, que está en silla de ruedas, lea la noticia y enferme más. Bastante disgustos le he dado por mi mala cabeza". Además, apunta, que "mi familia saben que no soy un asesino. Mis tías Manoli, Teresa o Conchi saben que yo no sería capaz de matar ni a un pájaro. Robar sí que he robado y más de la cuenta".

El prófugo grancanario pensó en presentarse ayer. "Mi familia me ha llamado en varias ocasiones para que me entregue e incluso hablé por teléfono con la Guardia Civil, pero les dije que no me entregaba. Tampoco les dije donde estaba escondido. Pensé que si me entregaba ayer me tendrían loco todo el fin de semana y yo comiéndome el coco solo en el calabozo. Los interrogatorios son muy duros porque te presionan al máximo para tratar de sacarte las cosas. Yo no tengo nada que esconder, solo me pueden buscar por la condena pendiente, no por la muerte del camarero".

Buque de Guerra

Cipriano nació en Las Rehoyas, en la capital grancanaria, en la calle Virgen de Lourdes. Los amigos lo llevaron un día al temible Buque de Guerra, que antaño fue uno de los puntos álgidos de la droga. "Esta fue mi perdición. Me dejé arrastrar por los amigos y poco a poco me vi metido en la mierda. A partir de ahí, siendo jovencito comenzó mi carrera con los robos, pero nunca le quité la vida a nadie".

Compartir el artículo

stats