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La Virgen del agua toca cielo

Numerosos peregrinos suben la imagen del Tanquito hasta el pequeño santuario ubicado en una cueva de la cima - Durante el recorrido los peregrinos bailan y rezan a la Patrona

Los romeros cargan la imagen de la Virgen del Tanquito durante el trayecto hacia la cima de la montaña de El Cardón, ayer.

Los romeros cargan la imagen de la Virgen del Tanquito durante el trayecto hacia la cima de la montaña de El Cardón, ayer. FUSELLI

"A la Virgen del Tanquito le pido de corazón que le de buena salud a la gente de El Cardón". Esta fue una de las coplas que más sonó ayer durante el trayecto de la romería en honor a la Virgen de El Tanquito, que se celebró en el pueblo de El Cardón. La importante concentración de romeros volvió a confirmar como este encuentro religioso-festivo sigue concentrando a numerosas personas no solo del municipio de Pájara y de la Isla e incluso de otros puntos del Archipiélago.

Nunca pudieron imaginar aquellos vecinos que subían a la cima de la montaña de Chilegua a buscar agua para beber en un manadero que aquella polvorienta vereda se convertirá años más tarde en una riada de gente ataviada con los trajes tradicionales y en procesión llevando la imagen de la Virgen a cuestas, para rendirle tributo en el pequeño santuario que se creó en la propia roca.

Desde primera hora de la mañana el pequeño pueblo de El Cardón comienza a recibir a cientos de visitantes. El lugar de concentración se localiza en los aledaños a la ermita del pueblo. Desde allí, los vecinos cargan la imagen de la Virgen del Tanquito para iniciar la romería cuya ruta discurre por caminos y veredas durante cuatro kilómetros, distancia que separa el pueblo del santuario en lo alto de la montaña.

La música, los cánticos y los voladores rompen el silencio que envuelve a la pequeña aldea. Los romeros comienzan a traspasarse la diminuta talla donde se observa una verdadera pasión no solo por tocar la imagen sino por llevarla bien a hombros o en los propios brazos. Quienes más fervor ponen en el traslado son aquellos vecinos que tienen con ella una promesa.

José Santana, natural de Valsequillo, participó en la romería junto a su mujer y sus dos hijos. "Tengo una promesa que le hice a la Virgen y he venido a cumplirla. El camino no supone ningún obstáculo porque haces el recorrido con el máximo fervor y devoción".

Durante el trayecto se realizan los tradicionales descansos en unas zonas marcadas con un circulo de piedras y en cuyo interior se erige una peana. Aquí se deposita la imagen religiosa. No solo supone un descanso para los romeros sino que es el lugar para turnarse en el transporte de la Virgen. Los romeros aprovechan para cantar y bailar en torno a la Patrona al ritmo de las parrandas de tocadores y cantadores.

La romería continua su curso por una vereda cada vez más estrecha, pero sin apenas peligro para el paso de los peregrinos. Antes de llegar a la cima se repiten los descansos.

La peregrinación llega al filo de la montaña. Los vecinos depositaron la imagen el interior de la cueva que se ha convertido en el santuario de La Virgen. Velas encendidas, ramos de flores, estampitas, postales, muchas de ellas de países europeos y hasta rosarios.

Luego llega uno de los momentos más divertido. El asadero popular, la música de la tierra y el baile. A media tarde, toca el regreso. El mismo camino y a la entrada al pueblo, la imagen del Corazón de Jesús espera a la Virgen del Tanquito y juntos regresan al templo.

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