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La Oliva

Lobos, un islote que pide tiempo

El establecimiento del Cabildo incumple los servicios anunciados cuando más visitas recibe

Isla de Lobos está tan concurrida este verano como siempre, pero los servicios no son los mismos. Los vecinos lo saben y los turistas lo notan. Desde el puertito a la Concha, pasando por el centro de interpretación y el área de descanso, los visitantes son conscientes de la falta de recursos reinante en el islote.

"El personal no da abasto en los meses de verano", reconoce un trabajador del Cabildo. Entre otras cosas los excursionistas se quejan del horario del área de descanso. La instalación de 160 metros cuadrados perteneciente el Cabildo solo abre de 11.30 a 15.30 horas. "Es imposible abrirla antes. Primero hay que sacar la basura en el primer barco que llega. En verano se generan 25 sacos de basura al día. Luego hay que recoger y limpiar el área. Por eso las puertas se abren a las 11.30".

No se trata de la única complicación; para que los baños tengan agua los empleados tienen que buscarla en el aljibe. Las máquinas expendedoras que se anunciaron en su inauguración en febrero de 2015 tampoco aparecen.

Pedro Curiel, un turista madrileño, se acerca al área y pasea a su alrededor. Parece perdido. "He visto el recinto y me he extrañado, porque está cerrado. Tampoco hay información fuera, aún no sé de qué se trata y cuándo lo abrirán".

Curiel, quien disfruta sus vacaciones acompañado por su familia, relata lo agradable que le ha resultado su estancia en la Isla. "Lo que más me sorprende es ver un área de descanso así: cerrada", indica.

El desconcierto es colectivo, hasta los propios vecinos desconocen el horario del área y no saben con precisión si está dando los servicios o no. "Ya que se han gastado el dinero en la infraestructura lo mínimo es dar un servicio durante el día", comentan Rosi y Petra González, dos primas en la cincuentena que se animaron a pasar una jornada en Lobos.

Santiago Rodríguez, un habitual del islote, coincide: "A veces abren el área de descanso, pero un rato".

Los trabajadores afirman no poder hacer más, sólo son cuatro repartidos en dos turnos entre el centro de interpretación y el área. "En temporada alta deberían poner más personal. El área podría permanecer más tiempo abierta si fuéramos más", añade.

Tampoco este año hay servicio de socorrismo, algo que preocupa a los usuarios y a los mismos trabajadores. La semana pasada uno de ellos sufrió un golpe de calor. "Por seguridad siempre debe haber alguien, nunca se sabe lo que puede pasar", lamenta Víctor Olave, un padre de familia colombiano que viajó desde Madrid con sus parientes para disfrutar del verano en Fuerteventura.

Datos que son más que preocupantes cuando la temporada de verano remonta respecto a otros años. "Está llegando mucha gente a Lobos, hay demasiada masificación. Aparecen barcos pequeños que entran por otros sitios", comenta Jonay Perdomo, capitán del Majorero.

"Este julio la temporada ha sido más fuerte, de cinco años atrás a ahora destaca el aumento de pasajeros que se suben al barco. La mayoría, en estas fechas, son visitantes españoles y canarios", recalca el joven patrón de 34 años.

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