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José, el invidente revolucionario

El ciego de Corralejo exige a las autoridades que se eliminen las barreras arquitectónicas y se respeten las normas de accesibilidad - Necesita 462 firmas en su petición de Change.org

José Gómez cruza el paso de peatones del centro de salud de Corralejo.

José Gómez cruza el paso de peatones del centro de salud de Corralejo. GABRIEL FUSELLI

José Gómez Gómez, el invidente de Corralejo, municipio de La Oliva, ha realizado un llamamiento a la población de Fuerteventura y del resto de las islas para exigir las mínimas condiciones de accesibilidad para discapacitados visuales en su pueblo de Corralejo "y en todos los pueblos de Canarias".

"Cada día cuando salgo de mi casa y tengo que atravesar la localidad para llegar a mi trabajo me choco con carros, obstáculos que deja la gente en plena calle y en la puerta de los locales, farolas que están por todas las calles principales cada dos metros y no pudo pasear por la costa porque no existe ni una valla de protección en todo el paseo marítimo y me caigo a las rocas", apunta José Gómez.

Asegura que llega a su puesto de trabajo cada día gracias a la ayuda y a la solidaridad de los vecinos porque ha estado a punto de que le atropellen coches y bicicletas en el paseo principal. "Acaban de finalizar las obras nuevas y son un peligro, están a nivel cero y no se ha separado, carretera, carril bici y acera así que es imposible distinguir por donde voy, me desoriento porque no encuentro referencias con el bastón", afirma. "Se debe colocar en los márgenes del carril bici una resina para separarlo de la acera que sirve de guía para el bastón y evitar que me meta dentro de él", explica. Además la acera debe estar elevada -añade- porque también puedo circular por la carretera sin percatarme de ello.

Desprecio

Los semáforos tampoco emiten señales auditivas y en definitiva considero que las autoridades "desprecian a las personas con movilidad reducida, a pesar de que esta una localidad turística recibe cada día a numerosos visitantes mayores y con problemas para desplazarse". En Corralejo es frecuente que turistas y vecinos se muevan en bici y patines y tengo accidentes a menudo.

Por ello, José Gómez creó hace varios meses una petición en la mayor plataforma digital de peticiones del mundo Change.org. "Necesito mil firmas para que me escuchen y tener voz en el Parlamento y exigir que se invierta más dinero y recursos en accesibilidad porque somos muchas las personas con movilidad reducida", agrega. Hasta la fecha suma 538 firmas y numerosas muestras de apoyo y de ánimo de vecinos y amigos para que persista en su lucha por sus derechos. Necesita otras 462 firmas más para cumplir su sueño por ello pide a los majoreros que se unan a su lucha.

Lo más lamentable añade es que llevo 12 años de peticiones al Ayuntamiento de La Oliva y al Cabildo Insular para que se respeten las normas de accesibilidad y ni siquiera me han respondido. "Vemos que hay Presupuesto para fiestas y eventos pero nunca se invierte en modernizar las calles, limpieza o accesibilidad para poder residir con más calidad de vida, a pesar de que los discapacitados pagamos nuestros impuestos como el resto de los trabajadores", critica indignado.

"Tengo la esperanza de que el nuevo alcalde Pedro Amador, que se comprometió conmigo y con todo el colectivo al que represento elimine las barreras arquitectónicas y trabaje para poder mejorar las infraestructuras", apunta. Además, recordó que "la anterior alcaldesa, Claudina Morales no se preocupó ni siquiera de concertarme una cita, escucharme, ni se reunió nunca conmigo, y tardaron seis años en responder a una petición para colocar una valla metálica en la acera de la puerta de mi negocio, que tiene dos alturas y donde he sufrido varias caídas", recuerda.

Para este invidente revolucionario el nuevo alcalde no dispone de la mayoría suficiente para sacar adelante las propuestas "pero cuenta con el apoyo de muchos vecinos, ya que se ha preocupado por dialogar con los colectivos como el de discapacitados y con muchos vecinos para conocer las necesidades reales de los pueblos", explica.

Paso peligroso

Otro de sus grandes obstáculos es el paso de peatón del Centro de Salud, uno de los puntos más transitados y peligrosos. "Conecta con una entrada de ambulancias, y por el otro lado, con una farola y una papelera con la que me choco habitualmente" confiesa. Gómez propuso que se desplazara varios metro el paso de peatón y se acometieron las obras pertinentes, ya que es una avenida principal con cuatro carriles "pero por motivos que desconozco se paró la obra y falta pintar el paso de cebra. Han puesto una valla y sigue cerrado".

"Me encuentro además trasplantado de riñón y debo acudir con regularidad al Centro de Salud, a la farmacia o a coger la guagua para ir al hospital donde debo pasar revisiones periódicas, para lo que dependo de amigos o familiares, ya que no se han establecido las mínimas condiciones que me permitan una autonomía personal, y la normalización en el ejercicio de mis derechos ciudadanos de acceso a estos servicios básicos" lamenta ese vecino invidente. José ha sufrido varios accidentes con lesiones por los obstáculos existentes, y "por la falta de referentes y señalizaciones adecuadas que me faciliten la movilidad, incluso en mi entorno mas cercano".

Una situación que según José puede subsanarse con el apoyo de vecinos y la implicación de los responsables públicos. De momento el invidente no pierde de la esperanza y ha pedido un informe detallado a la ONCE sobre la normativa vigente, y ha creado la Asociación de Discapacitados Visuales y Auditivos de Fuerteventura (Adivia), que reúne ya a medio centenar de miembros para tener voz en las instituciones majoreras.

"A pesar de que no me escuchen y de todos los problemas no me voy a rendir porque la vida me ha quitado un sentido esencial como es la vista pero me ha dado otras cosas como es mi fuerza para luchar por las necesidades de las personas con movilidad limitada y por el interés general" destaca emocionado este vecino, natural de Tenerife y afincado en Fuerteventura desde hace 27 años.

"Lo mas triste es que resido en Corralejo desde hace más de 20 años, trabajaba en los barcos y he sido testigo del crecimiento de este pueblo y del despegue turístico y nunca se han preocupado por la accesibilidad en las obras, ni siquiera en las últimas y más modernas de la calle principal, avenida Virgen del Carmen y aledañas", recuerda José.

Una solución asegura el ciego es que técnicos de Urbanismo y empresas constructoras incluyan en sus proyectos de obras aspectos tan esenciales para una localidad turística como es la normativa de accesibilidad. "Con tal de reducir gastos las autoridades no piensan en la calidad de vida de los vecinos se saltan la normativa sin pensar en los residentes y turistas que nos visitan" concluye.

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