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La Oliva

Europa surca el cielo de las dunas

El Festival de Cometas de Corralejo cumple 29 años con sus creadores alemanes e italianos y la familia Rodríguez de Gran Canaria

El vuelo más alto.

El vuelo más alto. GABRIEL FUSELLI

El cielo de noviembre se llena de color y alegría en las Grandes Playas durante el Festival Internacional de Cometas de Corralejo. Se cumplen 29 ediciones de este espectáculo al aire libre que no deja indiferente a nadie. El matrimonio de Gran Canaria que inició en unas vacaciones este encuentro con varios amigos extranjeros ha sido testigo del aumento de la familia con la presencia no sólo de las dos hijas, Quira y Aránzazu de Jacinto Rodríguez y Florencia sino también de su nieto Diego.

"Mi marido es cometista, hemos vivido en Italia y participado en festivales de Europa. Mis padres también han viajado fuera porque esta actividad les apasiona y forma parte de sus vidas", explica Aranzazu Rodríguez.

Por su parte, su hermana Quira destaca el ambiente que reina en este evento que sirve para contar las novedades, las últimas creaciones y confección de cometas en diferentes soportes e intercambiar obsequios. "Es un festival intercultural y de acercamiento a toda Europa a través de las cometas", destaca la familia Rodríguez.

Junto a ellos numerosos amigos, y cada vez más cometistas que han conocido este festival y se apuntan a disfrutar de tres días de vuelo y combates en la playa en pleno otoño, pero un sol que da aún calor.

"Este año hay unos cien participantes europeos, que vienen no sólo de Alemania e Italia sino también de Reino Unido, y de varios países, sin olvidar a los aficionados de Fuerteventura que se suman con entusiasmo", explica Jacinto. Junto a él sus dos hijas, que cogen las vacaciones estos días para viajar a Fuerteventura y disfrutar de este proyecto como lo hacían durante su infancia.

En las dunas de Corralejo lo que comenzó como un juego de varios amigos ha rebasado fronteras en Europa. En la actualidad es uno de los certamenes más divertidos y con mayor proyección internacional en el calendario anual de La Oliva. En la arena, Jacinto comparte anécdotas con Claudio Azzalli y Claudine Macquart y recuerdan que "son ya 32 años los que hace que se conocieron en la playa volando cometas".

Numerosas familias acuden en las tres jornadas del festival a disfrutar con la imaginación, el humor y el colorido de las milochas, la mayoría confeccionadas en los hogares de los participantes a mano con mucho arte y creatividad.

El viento y buen tiempo acompañó este año y triunfó el coche de carreras en el que se pueden subir los pequeños, las ballenas y tiburones voladores, cangrejos, muñecos, sarantontones dando saltos, giratorios, fantasmas, un corral de vacas, cabras, y el incondicional Toro de Osborne.

Con el paso de los años el festival ha evolucionado, relata Ángela Azzali, pionera del mismo y propietaria de la tienda de cometas de Corralejo. Su establecimiento ha pasado del casco viejo a la calle comercial de la localidad turística. "Ya no vivimos sólo de las cometas que diseñabamos y cosíamos en nuestro taller sino también de la artesanía y nuevos artículos para turistas", desvela Ángela. Para ella, conseguir mantener un evento tan altruista como este festival a lo largo de tres décadas es un logro, y p "podemos sentirnos muy orgullosos" añade.

El festival incluso se extiende por nuevos espacios como las playas de El Cotillo, donde estos días cabalgaban en las nubes caballos, peces y hasta un elefante.

Un encuentro abierto ala participación de todos los aficionados que sientan amor por las cometas. Durante algunos años llegaron a programarse vuelos nocturnos con cometas reflectantes en la playa chica de Corralejo, pero en la actualidad los juegos infantiles, talleres y combates se celebran por el día, para aprovechar el sol que, hasta en noviembre sigue luciendo en las playas de Fuerteventura.

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