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Entrevista a Juan Soto Ivars

"El lado oscuro de las redes sociales quema la libertad de expresión"

"Conozco a gente que ha perdido su trabajo por una broma difundida a través de Internet", asegura el periodista y escritor

Juan Soto Ivars sentado en una batería en el escenario de la plaza del Palacio de Congresos.

Juan Soto Ivars sentado en una batería en el escenario de la plaza del Palacio de Congresos. CARLOS DE SAÁ

En la Feria del Libro de Fuerteventura presentó su libro Arden las redes . ¿ Por qué este título?

Porque mientras arden las redes, se quema la libertad de expresión. Son polémicas constantes que salpican a los medios de comunicación, a la sociedad en su conjunto, y el fenómeno este de los titulares sensacionalistas, es sintomático de cómo está desapareciendo el debate.

Este fenómeno de titulares, exclusivas y sensacionalismo inmediato ¿está afectando a nuestra manera de interpretar las noticias, a nuestro cerebro?

Es que esas dos líneas que conforman el titular te cabrean mejor, porque no son dos líneas que te informen; se ponen para que el lector se enfade y lo comparta en Twitter, porque desde ahí es donde viene la viralidad de las noticias.

Es un fenómeno que juega en contra del debate público, y en contra de la prensa que muchas veces se baja los pantalones con un nuevo sensacionalismo basado en las redes sociales.

¿Afecta, por tanto, a los medios de comunicación, a la forma de hacer periodismo?

Lo está cambiando mucho porque ahora todo se lee en función de la guerra cultural, que es el fenómeno que sustituye a la lucha entre ideologías que hubo durante la Guerra Fría. Esto es, si tú eres de izquierdas no te pueden gustar los toros ni el Fary; por el contrario, si eres de derechas no te puede gustar la música de Extremoduro, y sí los toros. Son elementos culturales que se confunden con la ideología, y acaban llamando a uno rojo o facha, por elementos que están a su alrededor, como la forma de vestir, o el tipo de chistes que cuenta.

Entonces se debe ser cauto, incluso falso, cuando uno quiera expresar su opinión en las redes para evitar que lo sitúen en un grupo u otro.

Claro. Es que la gran mayoría de las personas nos movemos en los tonos grises, no es todo blanco o negro. Bueno, nos sorprendemos a nosotros mismos pensando cosas que van contra nuestra moral. Son esos pensamientos inconfesables, que hoy en día, si los publicas en Twitter, te puede caer la del pulpo.

A este respecto en su libro habla de casos reales de personas que han sufrido persecución en las redes por publicar esos pensamientos.

Sí, tiene usted razón. Además, demuestra por esta pregunta que se ha leído la obra. Y qué quiere que le diga, me encanta que así sea. Efectivamente he hablado con gente que ha perdido el trabajo por una broma, por ponerle un ejemplo.

¿Y como podemos evitar que una empresa despida a un trabajador que ha escrito un comentario ofensivo contra algún grupo? ¿Tendrían que relativizar un poco más este tipo de actos?

Pienso que las empresas deberían ser más valientes cuando surge un caso de linchamiento en redes contra uno de sus trabajadores, y saber que esta persecución va a acabar en un par de días porque en breve van a ir a por otra persona. Deben aguantar, no ceder a este tipo de presión.

Y extremar la vigilancia de lo banal en las redes, perseguir esos pensamientos, ¿a dónde nos lleva?

Pues eso nos lleva a un nuevo tipo de censura, llamada postcensura.

Postcensura. ¿ A qué se refiere?

La censura es vertical, es el Estado el que te censura. Dices algo que los les gusta y te persigue la policía y demás. Mientras que la post censura es horizontal. Dices lo mismo y la ley te lo permite, el gobierno te lo permite, no va a pasar nada. Pero hay un grupo de gente que se va a sentir ofendido por lo que has dicho o escrito, van a ir a por ti y te van a perseguir. Y lo jodido de la postcensura es que no sabes qué te puede esperar.

Con la censura franquista sabías a lo que te exponías, sabías lo que podías decir y lo que no. Pero con la otra no sabes a quién vas a ofender con tus comentarios, ni cuál va a ser la reacción. Puedes estar tres días recibiendo insultos en la red, o que la bola crezca tanto como para que pierdas tu puesto de trabajo.

Esta es su primera visita a Fuerteventura. ¿Ha visto o le han contado alguna historia que pudiera ser motivo de un guión para una futura novela?

Pues claro que sí. Yo cuando llego a los sitios por primera vez, no me fijo en los edificios, me dedico a preguntar por historias, a contactar con la gente. Soy un apasionado de la tradición oral. Hoy ya me han contado dos: lo que pasó con la Marcha Verde, y la invasión de los alienígenas de los legionarios. Desde aquí reto a los escritores de Fuerteventura a que escriban sobre ello, porque es un novelón. Da para una película de ciencia ficción, algo así como Independence Day en Canarias.

Dígame que impresión se lleva de la Feria del Libro de Fuerteventura 2017.

Pues muy buena impresión. Lo primero que hice fue averiguar el número de habitantes que tiene la isla. Y que se celebre una feria del libro de este calado donde viven algo más de 100.000 personas, es un prodigio y una muy buena señal para la literatura y la cultura. Esto de los encuentros de escritores y lectores, me parece una oportunidad de oro para las dos partes. Además, me encantan los climas desérticos, es el paisaje perfecto. Es el matrimonio óptimo entre la literatura y la isla.

No le miento si le digo que esta tierra atrapa a cualquier escritor o director de cine. Su gente, su paisaje, su historia... es increíble las enormes oportunidades que ofrece para una obra o una película.

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