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La Virgen que nació en el manadero

Cientos de romeros suben a la Virgen del Tanquito hasta el santuario de la montaña

Un grupo de mujeres con la Virgen del Tanquito en brazos enfila hacia el santuario en la montaña.

Un grupo de mujeres con la Virgen del Tanquito en brazos enfila hacia el santuario en la montaña. GABRIEL FUSELLI

" A la Virgen del Tanquito le pido de corazón que le de buena salud a la gente del Cardón". Esta fue una de las coplas más repetidas ayer por los peregrinos durante la romería en honor a la Virgen del Tanquito, que volvió a congregar en el pueblo de El Cardón, en el municipio sureño de Pájara, a cientos de romeros ataviados con la vestimenta tradicional que realizaron el camino por el empinado sendero que los llevó hasta el pequeño santuario, ubicado cerca de la cima.

La montaña del Cardón, un espacio declarado Monumento Natural Protegido, sigue siendo un lugar de culto y devoción como lo fue antaño para los aborígenes. El fuerte viento que azotó ayer a esta zona del sur majorero no fue impedimento para que los romeros sortearan las fuertes rachas y enfilaran por la vereda que conducía hasta el pequeño santuario con alguna incomodidad.

A las nueve de la mañana salía la comitiva desde la ermita de El Cardón con la pequeña imagen de la Virgen del Tanquito a brazos de los romeros, no en vano apenas mide 40 centímetros y pesa poco más de tres kilos. Está tallada en madera, aparece con un niño en sus brazos y fue encargada en la Península previo consenso de los vecinos de este pueblo majorero.

El primer tramo discurre por el asfalto de la carretera de Chi legua para posteriormente enfilar por el sendero de casi cuatro kilómetros hasta llegar al santuario excavado en un risco cuando los vecinos decidieron horadarlo en busca del naciente de agua que manaba. En aquella Fuerteventura de la sed y la miseria, el agua era un bien de primera necesidad. Excavaron una pequeña galería y construyeron un pequeño estanque o tanque, como se dice popularmente. La tradición oral sitúa la aparición de la Virgen del Tanquito en aquella galería y desde entonces se ha convertido en una zona de culto y oración. Tanto es a sí, que en su interior alberga velas encendidas, estampas, figuras religiosas, entre otros elementos marianos.

Durante todo el recorrido no falta la música de la tierra y los cánticos. Al llegar a la cima, la imagen se coloca en el altar ubicado en el santuario. Es el momento del rezo, de las promesas y de la máxima devoción. Mientras esto ocurre en la más absoluta intimidad, en el exterior se disfruta de un almuerzo popular donde no falta el tradicional asadero y la degustación de los productos de la tierra: queso, jareas, pejines, tollos y carne. Todo regado con vino al son de isas, folias y malagueñas.

Al mediodía llega el regreso por el mismo camino. Eso si, un grupo de vecinos portando la imagen del Corazón de Jesús esperan en la carretera. Ambas comitivas se dirigen de nuevo a la ermita del pueblo con ambas imágenes, donde permanecerán hasta el próximo año.

Laura Martín es una vecina de El Cardón que lleva 36 años asistiendo a la romería. "Desde que empezó vengo todos los años con mis hijos. Le tengo mucha devoción a la Virgen".

El fervor y la devoción por la Virgen lo representa María del Pino Domínguez. "Vengo por una promesa que hice por mi marido".

Entre los romeros destacó la presencia de los empresarios José y Juan Alberto Padilla, naturales del pueblo y en la máxima dirección de Padilla Supermercados.

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