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Patrimonio histórico y cultural Salvar al viejo Puerto Cabras

Lo que queda de Puerto Cabras

El casco histórico de la antigua capital majorera no dispone de ninguna figura de protección

Lo que queda de Puerto Cabras

Lo que queda de Puerto Cabras

" Un pueblo que no conserva su historia condena a las futuras generaciones a la pérdida de su identidad". Esta frase se atribuye a demasiados personajes históricos pero no debemos remontarnos en el tiempo para averiguar la autoría. Para obtener la respuesta solo basta con mirar a nuestro alrededor, a dirigir la diana hacia las distintas corporaciones que han desfilado por el Ayuntamiento de Puerto del Rosario y que han permitido arrancar la historia de un pueblo creado hacia 1795. Del viejo Puerto Cabras, antigua capital, apenas quedan algunos restos, porque las autoridades locales han permitido que las palas de los tractores hayan contribuido a enterrar los vestigios de aquella ciudad fundada a finales del siglo XVIII, y ni tan siquiera hayan creado figuras de protección para evitar su desaparición.

La iniciativa de declarar inicialmente Bien de Interés Cultural (BIC) a unos 75 inmuebles del casco histórico ha generado una enorme controversia. Por una parte, el doctor en Historia, Carmelo Torres, impulsor de la protección, y, por otra, los propietarios de los inmuebles que consideran que sus propiedades pierden valor con el citado grado de protección y que no pueden destinar los mismos a la especulación urbanística. Sin embargo, Torres, que también se encuentra en posesión de un Máster Internacional en Restauración del Patrimonio Edificado, no está solo. Cada día cuenta con el respaldo de numerosas personas que apoyan la necesidad de conservar la única parte de la historia de Puerto Cabras que queda en pie.

La falta de protección del casco antiguo de Puerto Cabras sigue dando que hablar. Mientras que el Ayuntamiento de Puerto del Rosario considera que la competencia para declarar BIC le corresponde al Cabildo de Fuerteventura, institución que debe de incoar los expedientes, lo cierto es que el Consistorio capitalino no dispone del catálogo Arquitectónico Municipal ni del Plan Especial de Protección, incluso eliminó del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), en vigor desde febrero de 2017, cualquier figura de protección del casco histórico y, especialmente, de las casas de la Cornisa o de las Escuevas.

El concejal de Urbanismo, Roberto Padilla, señala, que la Ley de Patrimonio Histórico de Canarias del año 1999, "posterior al año de aprobación del texto refundido del PGOU del año 1996 establece como obligación para los Ayuntamientos, la formulación de planes especiales de Protección sólo para las zonas declaradas como conjuntos históricos". Además, añade, que "la realidad es que ni la zona conocida como casco antiguo ni la cornisa, han sido declaradas como BIC por el Gobierno de Canarias , institución con competencias para ello, hasta la fecha".

Sin embargo, Padilla, anuncia que "con el fin de no perder el objetivo de protección de los inmuebles más relevantes para el patrimonio histórico, el Ayuntamiento a través del Catálogo Arquitectónico Municipal podrá proceder a la incorporación, clasificación y graduación de la protección de aquellas edificaciones que así lo merezcan por sus valores. Este además posibilitaría ampliar el ámbito inicialmente establecido en el Plan Especial de Protección (PEP), puesto que el Plan Especial de Reforma Interior (PERI) nunca fue un instrumento de protección, otorgando además la ventaja de la autonomía respecto de otras administraciones que tiene el catálogo".

En opinión de Roberto Padilla "como primer paso tomado desde la entrada en vigor del PGOU el año pasado, el Ayuntamiento se encuentra constituyendo el órgano consultivo del Consejo Municipal de Patrimonio Histórico, el cual podría acometer la gestión de ese catálogo arquitectónico municipal".

El historiador Carmelo Torres presentó su propuesta de declarar BIC el casco histórico de Puerto Cabras al Cabildo de Fuerteventura, quien tiene un plazo de tres meses para adoptar una decisión al respecto. La institución insular es la responsable de iniciar el expediente para la citada declaración y finalmente será el Gobierno de Canarias quien adopte la decisión final.

Desde hace años las piquetas vienen derribando los pocos vestigios que siguen en pie del viejo Puerto Cabras. Numerosos inmuebles con un importante valor arquitectónico e histórico ya solo se pueden apreciar en algunas fotos. Desde los cuarteles generales, la casa de las Milanas, el antiguo Corral del Concejo, el cuartel durante la década de los cuarenta o la sede de la Falange, hasta la vivienda ubicada en el barrio de Los Pozos, donde acudía el escritor vasco Miguel de Unamuno durante su destierro desde donde contemplaba en primera línea el manso litoral que atesoraba Puerto Cabras y donde se inspiró en algunos de los sonetos que escribió durante esta etapa de confinamiento.

Lenta agonía

Al derribo de los citados edificios hay que sumar otros, que a pesar del valor histórico y artístico también han claudicado ante las máquinas. Todo el entorno comprendido entre las calles Teófilo Martínez de Escobar, Doctor Mena. Eustaquio Gopar, Ruiz de Alda, Fernández Castañeyra, Guise o Ayose, entre otras, han sufrido la agresión de la voracidad especulativa para levantar edificio nuevos.

Los escasos restos de Puerto Cabras tiene los días contados. La agonía invade el nombre de la antigua capital majorera ante la falta de figuras de protección que salven su historia. No hay marcha atrás. El interés proteccionista de los ciudadanos choca frontalmente con los intereses económicos de propietarios y empresarios que esperan ansiosos el momento de acabar con cualquier resquicio de la antigua capital.

El actual PGOU abre la posibilidad a la especulación. No incluye ningún plan de protección como lo recogía el documento de ordenación de 1989. Además, el nuevo Plan General contempla en la zona de la cornisa del viejo Puerto Cabras hasta cinco planta de altura, con locales en la planta baja y que la posibilidad de edificación abarque toda la rasante hasta la calle superior. Todo un despropósito social que aplauden los empresarios ligados al sector de la construcción.

El PGOU da vía libre para acabar con el escaso patrimonio histórico de la antigua capital. El interés histórico y arquitectónico de los escasos inmuebles que quedan en píe no suponen ninguna sensibilidad para la clase política, tanto municipal como insular.

Al margen de ello, un nuevo colectivo acaba de nacer: 'Amigos de Puerto Cabras' que proponen la protección del casco histórico y de llevar a Fiscalía las atrocidades que han cometido los gobernantes.

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