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La trágica misión de Iván

El majorero de 35 años, víctima de las cuchilladas de su tío, intentó rehacer su vida en grupos de desarrollo de la Misión Cristiana Moderna

La trágica misión de Iván

La trágica misión de Iván

Iván Jiménez Castro (Las Palmas de Gran Canaria, 1983) no tuvo una vida fácil. La desestructuración de su familia le pasó factura y se convirtió en una víctima de la calle. El riesgo social al que estaba sometido le permitió la entrada en el mundo del alcohol y la droga. Su vida acabó de la peor manera posible. Falleció acuchillado por su propio tío, con el que convivía bajo el mismo techo. Las heridas del arma blanca le provocaron la muerte. Hace escasos días fue despedido en el Tanatorio de Puerto del Rosario por familiares y amigos, donde ha sido incinerado.

Iván era un conocido del comedor social de la Misión Cristiana Moderna, donde acudía todos los días, y una vez a la semana se incorporaba a los grupos de dinamizacion y a las actividades de desarrollo humano. También era usuario del Servicio de Prevención e Información de Toxicomanías (SPIT) del Cabildo de Fuerteventura.

El pastor de la citada organización social, Ángel Hernández, fue el encargado de oficiar el acto religioso de despedida de Iván. Durante su homilía destacó que "el mal no se vence con el mal, sino con el bien", en referencia al fatal desenlace de la riña familiar que acabó con la vida del hombre de 35 años.

La tragedia se apoderó de Puerto del Rosario el pasado día 11. Una riña familiar entre Iván y su tío Afonso, en el domicilio que ambos compartían en la calle Don Quijote, acabó con la vida del primero. Una deuda de 50 euros fue el detonante. Tras reclamar Alfonso P. A. (Las Palmas de Gran Canaria, 1965) a su sobrino el dinero que le había prestado se desató la locura. Iván Jiménez cogió un cuchillo y lo apuñala en el abdomen. Cuando deja el arma blanca sobre la encimera, Alfonso lo coge y le asesta dos cuchilladas mortales. La primera penetró en la cavidad abdominal con afectación de diafragma y otra en la yugular con el resultado de factura mandibular que le provoca la muerte prácticamente en el acto.

Alfonso fue ingresado en el Hospital de Fuerteventura donde fue intervenido quirúrgicamente. La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Puerto del Rosario, Lorena Quintairos, decidió el ingreso en prisión provisional, comunicada e incondicional por un presunto delito de homicidio. Iván Jiménez nació ya marcado por la desgracia. Unas diferencias entre sus padres, Antonio y Nati, provocaron que ésta decidiera no ponerle el apellido del padre biológico, y utilizó los suyos propios, como si se tratara de un hermano. Los progenitores eran feriantes. Los primeros pasos de Iván transcurrieron entre casetas de ferias, tómbolas y coches de choque. También conoció la noche y la madrugada entre fiesta y fiesta, así como el traslado a otras islas a los actos populares.

Situaciones extremas

Cuando encontró la muerte, Iván Jiménez se encontraba recién salido de prisión por delitos acumulados. A pesar de ello, siempre tuvo su hueco en la Misión Cristiana. "Aquí trabajamos en el submundo, en situaciones extremas e Iván era uno de los nuestros", apuntó Ángel Hernández. Además, añadió: "Nosotros trabajamos con aquellas personas desahuciadas de los Servicios Sociales. Donde no entran las asistentas sociales estamos nosotros logrando recuperar a esta gente. Y hemos conseguido insertar a muchos con nuestras terapias y trabajo en equipo".

La historia de Iván también está marcada por un hecho solidario de uno de los miembros de la Misión Moderna: Eduardo Medina, quien invitó un día a comer a su casa al hombre asesinado. Éste reconoció que "es la primera vez en mi vida que me invitan a comer en una vivienda particular". Medina es un ejemplo de superación personal. No sólo logró en la Misión rehabilitarse sino que ha conseguido formar una familia con su mujer e hijos.

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