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Entrevista | Ana Valerón Romero

Ana Valerón Romero: "Cada vez más arquitectas luchan por un urbanismo de género y participativo"

"En la capital se necesita no solo un cambio de infraestructuras, sino de mentalidad para lograr una ciudad sostenible", afirma la arquitecta majorera

Ana Valerón Romero, fuera del edificio del Palacio de Formación y Congresos de Puerto del Rosario.

Ana Valerón Romero, fuera del edificio del Palacio de Formación y Congresos de Puerto del Rosario. gabriel fuselli

¿Cree que es una profesión todavía masculina, donde ellos ganan premios?

Sí, es una profesión en la que se ha visibilizado más el trabajo de los hombres, aunque siempre ha habido mujeres en ella y llevan muchos años formando parte de los colegios oficiales y en concreto, en Fuerteventura, podemos decir orgullosas que siempre ha habido mujeres en las sucesivas juntas directivas. En las universidades el número de mujeres estudiantes no es inferior al de hombres, sin embargo en el mercado laboral no se refleja tal paridad. En nuestro país, la mayoría de los puestos directivos y de responsabilidad siguen en manos de los hombres.

¿Como profesional ha sentido esa discriminación?

En este colegio somos 88 profesionales, de los cuales un 25% son mujeres. Con mis compañeros y colegas no lo he sentido, pero en el sector en general, y a pie de obra, se siguen dando situaciones de discriminación por ser mujer y joven, comparable a otros sectores, en los que se cuestiona tu profesionalidad o se te pone a prueba. Son situaciones por las que los arquitectos hombres no tienen que pasar, ya que se les reconoce su autoridad, mientras que la nuestra nos la tenemos que ganar, día a día, y demostrar nuestra capacidad. En cualquier caso yo he tenido el camino más sencillo que mis predecesoras.

¿En qué consiste el urbanismo social y cómo cambiarían las ciudades si estuvieran diseñadas por mujeres?

No se trata de que sean diseñadas por arquitectas por el simple hecho de ser mujeres, sino que debemos incluir en nuestra profesión un enfoque del urbanismo desde una perspectiva de género, detectando y poniendo en valor todas aquellas actividades no remuneradas que tradicionalmente realizaban las mujeres, como pueden ser aquellas destinadas al cuidado de la familia y el hogar, para que nuestras ciudades se conviertan en entornos seguros e inclusivos que garanticen la igualdad de oportunidades para todas las personas. En cuanto al urbanismo social debemos aspirar a que la ciudadanía participe, no solo en la toma de decisiones públicas, sino también en el diseño de su ciudad.

¿Eso se puede conseguir en Puerto del Rosario?

Claro, sería ideal. Es cierto que trabajar con un entorno ya edificado es mucho más complicado que hacerlo en un espacio vacío por desarrollar. El proceso se ralentiza y las mejoras no llegan a la velocidad que nos gustaría, pero eso no quiere decir que no sea posible. En Puerto del Rosario se está trabajando para convertir la ciudad en un espacio inclusivo y donde la ciudadanía, a través de procesos de participación, cuenta con mayor representación en el diseño de la capital. Se comienza a trabajar también en cuestiones de movilidad, los peatones y ciclistas deben tener prioridad frente a los coche. Estos cambios no deben ser sólo a nivel de infraestructuras, se necesita un cambio de mentalidad que fomente lo colectivo por encima de lo individual, para conseguir una capital más sostenible.

¿Qué opina del derribo de viviendas antiguas?

La actuación sobre el patrimonio arquitectónico es muy sensible. Como arquitecta y majorera, mi deseo es que se cuide y se proteja la arquitectura tradicional, que se recupere y pueda tener un nuevo uso, de acuerdo con el momento actual, no solo en la capital sino en toda la isla. Es importante entender a la hora de intervenir en ella, que debemos evitar el tratar de imitar lo antiguo, generando copias atemporales que no reflejen la manera de construir de nuestro tiempo. En mi opinión, el patrimonio arquitectónico no debe ser entendido de la misma manera que el patrimonio histórico. A veces para un privado o Administración parecen una carga cuando son joyas.

El Colegio Oficial de Arquitectos celebró una jornada para el estudio del paisaje en Fuerteventura. ¿Cuáles fueron las conclusiones obtenidas?

Se habló de sostenibilidad, de impacto visual y de paisaje es importante para el futuro. En este caso resultó muy interesante poder estudiar estos temas desde la perspectiva de otros profesionales. Pretendíamos fomentar la necesidad de entender el paisaje insular desde todas las formas de aplicación posibles. En esta ocasión se presentaba desde la visión de los geógrafos y sus diferentes metodologías, herramientas y aplicación directa al urbanismo. Así como iniciar un nuevo ciclo de revisión para mejorar y actualizar el paisaje a las nuevas circunstancias y demandas sociales. Estas jornadas van a continuar este año con otras temáticas interesantes como son la intervención en el patrimonio, los modelos turísticos, la mujer en la arquitectura, entre otros.

¿Qué zonas considera el Colegio que son más sensibles para actuar?

El instrumento es el Plan Insular de Ordenación de Fuerteventura y aborda qué áreas de nuestro territorio son más sensibles y se deben proteger. Con la creación de los Órganos Ambientales Insulares se nos solicitó la participación de los colegiados.

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