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Inmigración Un día en la vida de los migrantes

Fútbol, libros y sueños europeos

Los africanos que se encuentran acogidos en Misión Cristiana se entretienen con el balón, la lectura y colaboran en las tareas del albergue a la espera de ir a Europa

Camara Moussa controlando el balón con la cabeza, ayer.

Camara Moussa controlando el balón con la cabeza, ayer. FUSELLI

El patio de la Misión Cristiana Moderna se ha convertido en un improvisado campo de fútbol en el que destaca un joven por el control y dominio del balón. Se llama Camara Moussa Bintón, uno de los 132 inmigrantes que se encuentran alojados en este inmueble eclesiástico. Es de Guinea Konakry y futbolista en su país. Allí estudiaba y jugaba en el A.K. Junior. Es seguidor del FC Barcelona y su sueño se centra en llegar a la ciudad condal, visitar el Nou Camp y "conocer al Messi, el mejor jugador del mundo", asegura con emoción.

La citada organización religiosa se ha visto en los últimos días desbordada por el incremento de usuarios que ha tenido que acoger. De atender a personas nacionales, sus instalaciones acogen actualmente a más de un centenar de africanos que han arribado a la isla a bordo de pateras. La falta de instalaciones para acoger en condiciones a estos migrantes tras el cierre del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de El Matorral, ha propiciado que hayan tenido que improvisar unas dependencias y convertirlas en lugar de acogimiento. Igual le ha ocurrido a Cruz Roja al tener que habilitar el Albergue de Tefía y, además, acoger a madres y niños en viviendas y apartamentos.

La mayor parte de los migrantes son jóvenes, universitarios y hablan idiomas. Su sueño es llegar al continente europeo. Unos apuestan por quedarse en España pero la mayoría desean alcanzar Francia, donde tienen familiares y amigos y, además, dominan el idioma.

Lamine Keita es de Guinea Konakry. En su país era estudiante de árabe. Cuando recuerda la aventura que tuvo que soportar para llegar a las costas marroquíes se le humedecen los ojos. "Tardé tres meses desde mi país a Marruecos. Fue muy duro esa travesía. Muchos no lograron superarla", señala en conversación con este periódico. Quiere llegar a Francia. "Allí tengo familiares por lo que será más fácil la integración y buscar trabajo".

La presencia de tantas personas en un espacio reducido, donde los militares tuvieron que ceder literas para acoger a los migrantes, necesita orden y disciplina en la vida del día a día. "Se levantan a las seis de la mañana, se duchan, desayunan y se pasan la mañana entretenidos jugando al balón o leyendo. Luego almuerzan, merienda y cenan. A las diez de la noche se retiran a las habitaciones. Son muy educados y colaboradores. No hemos tenido ni un sólo problema", explica Francisco Sánchez.

La situación de emergencia humanitaria que sufre la isla, también afecta a la Misión Cristiana Moderna, que no recibe ayuda por la inmigración y tiene que destinar sus recursos a atender a estos africanos. El Banco de Alimentos se encuentra casi agotado, situación que ha generado que el pastor Ángel Manuel Hernández haya realizado un nuevo llamamiento a instituciones y ciudadanos para conseguir "alimentos perecederos, tales como verdura, fruta, carne y pescado, productos de higiene, como cepillos de dientes, pasta de dientes, desodorante, hojillas y, espuma de afeitar, calzoncillos, calcetines y ropa y calzado de segunda mano para hombres".

Ante la falta de recursos, temen que la llegada de más barquillas con inmigrantes les imposibiliten seguir con su labor de acogida. Por ahora resisten

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