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Entrevista | César- Javier Palacios

"La fama de Lobos justifica una destrucción que raya en lo delictivo"

"No hay otro camino que cambiar actitudes y realizar esfuerzos ante el cambio climático. Si no, nos lleva al desastre", enfatiza el escritor y periodista medioambiental

César-Javier Palacios, periodista ambiental y escritor. Es autor del libro 'NaturalMente'.

César-Javier Palacios, periodista ambiental y escritor. Es autor del libro 'NaturalMente'. LP/DLP

¿Qué traslada al lector en 'Natural Mente'?

Pretendo contagiarle mi fascinación por la naturaleza en su más amplio sentido de la palabra, desde el esplendor de los grandes espacios hasta la armonía del lugar más sencillo. Porque solo conociendo lo que nos rodea seremos capaz de valorarlo y de cuidarlo. También es un canto a la vida sencilla, a volver a nuestras raíces y disfrutar con lo que realmente importa.

¿Qué objetivo tiene este nuevo libro?

Contar historias. Desde hace 30.000 años, nuestra especie se comunica y progresa gracias a ellas. Mis historias tratan de reflejar con sencillez todas esas cosas que tanto nos ocupan y preocupan hoy en día: más naturaleza, más mundo rural, mejor mundo urbano, más vida sana, más educación y mejor turismo.

¿Se puede expresar en 66 artículos su asombro por el mundo natural y urbano o necesitaría más espacio?

Es imposible condensar en un libro todo nuestro asombro por el mundo que nos rodea, pero se puede intentar. La vida está llena de miles historias increíbles, tan personales como cada uno de nosotros.

¿El cambio climático es un reto de la humanidad a pesar de que ha sido el hombre del causante del futuro incierto que nos espera?

Nosotros somos el problema y por lo tanto somos la solución. Estoy seguro de que vamos a reconducir nuestro destino con sabiduría. Porque lo que está en peligro no es el planeta, es nuestra civilización.

Apuesta en su nueva obra por una sociedad más ecofemenista. ¿Por qué ?

El futuro será femenino o no será. Y no se trata de una opción política, ni de que las mujeres ocupen los puestos que hasta ahora monopolizaban los hombres. El ecofeminismo consiste en que todas las personas, hombres y mujeres, nos impregnemos de una visión femenina más empática, transversal, tolerante y, sobre todo, más enraizada con el territorio. La economía circular del reciclaje la inventaron nuestras abuelas y hoy es la base de la nueva transición ecológica.

¿Debe darse un cambio de actitud de las personas para salvar el planeta?

Ya se está dando, y aunque todavía es muy minoritario marca una tendencia incuestionable: no podemos consumir más recursos de los que el planeta produce sin poner en peligro nuestro futuro. Por eso es tan importante, e inteligente, apostar por un consumo sostenible.

¿Esta sociedad está atrapada por un consumismo compul- sivo?

Es la triste realidad. Somos la sociedad de las prisas, del estrés, del comprar y tirar, una carrera que en contra de lo que nos vende la publicidad no nos trae la felicidad. Los auténticos momentos felices los tenemos disfrutando tranquilos con la gente que queremos.

A través de 'NaturalMente' trata de concienciar e informar al ciudadano sobre la necesidad de preservar y cuidar a nuestro entorno natural. ¿Por qué?

Como periodista medioambiental defiendo la importancia de ofrecer a los lectores una información rigurosa y amena que les permita entender por qué es tan importante proteger nuestra casa común. Contamos con la ayuda de grandes científicos a quienes es fundamental dar voz y credibilidad. El peligro es muy alto y el margen de error muy bajo. Y hablamos de ciencia, no de creencias ni de cuñadismo ambiental.

¿Estamos concienciados en el desarrollo de temas como el reciclaje o la sostenibilidad?

Conciencia hay mucha, pero compromiso hay poco. Es urgente afrontar el reto de la transición ecológica, pero tiene que hacerse desde el convencimiento y no empujados por modas. Un ejemplo es la lucha contra los plásticos: todos los aborrecemos, pero seguimos rodeados de ellos porque es mucho más cómodo comprar envasados de usar y tirar que apostar por productos a granel.

¿El cambio climático nos obliga a realizar grandes esfuerzos y cambiar actitudes?

No hay otro camino. Igual que no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos, es imposible querer cambiar todo nuestro actual sistema global de producción y consumo disparatado sin que nada cambie. Por eso se habla también de transición ecológica justa. Tendrá un coste económico y social, pero merecerá la pena porque la otra posibilidad, seguir como hasta ahora, nos lleva al desastre.

Su libro se ha presentado en muchas ciudades españolas. ¿Por qué no en Fuerteventura, donde reside ?

Nadie es profeta en su tierra. Y me da mucha pena. Pero como decimos en Fuerteventura, "esto es así".

¿Cuál es su próximo proyecto literario? ¿En qué consiste?

Está a punto de salir publicada una guía de la flora amenazada de Fuerteventura que he escrito junto con el botánico Stephan Scholz. Pretende acabar con esa ceguera ambiental que condena a la extinción a unas plantas únicas en el mundo. Tiene muchas fotografías hermosas de especies extraordinarias injustamente desconocidas. Le auguro un gran éxito.

¿Creé que se está cuidando la isla desde el punto de vista medioambiental ?

Nunca ha estado peor conservada. Hemos arrojado nuestras joyas naturales a los pies de los caballos enloquecidos de la especulación y el turismo incontrolado. En apenas 20 años el impacto destructor ha sido superior al de 600 años de historia. Los espacios protegidos están abandonados, trillados por miles de personas que diariamente los machacan con coches, quads, motos, bicicletas,? No entendemos que el paisaje es nuestro principal recurso no renovable, fundamento de la economía. Cada bocado que le damos es un trozo menos que nos queda para garantizar el futuro de nuestros hijos. La isla es un paraíso y no un gigantesco circuito de carreras "todo incluido", todo permitido.

¿Y una de nuestras joyas natural, la isla de Lobos?

La fama de Lobos justifica una destrucción que raya en lo delictivo. En lugar de controlar y limitar las visitas se ha doblado su capacidad de acogida sin más razonamiento que el de beneficiar a unos pocos. Es inconcebible que sigan existiendo viviendas privadas en un suelo público que nos pertenece a todos, sin depuradoras ni agua corriente, donde se acumulan las basuras y se pernocta a pesar de prohibirlo expresamente la ley. Las colonias de gaviotas van allí a más y el resto de las especies a menos sin que nadie haga nada por remediarlo. Los turistas se salen de los caminos, trepan por donde quieren, acampan en zonas de exclusión, pescan y marisquean sin pudor. Luego hablamos de turismo sostenible, pero pocos lugares en Europa son más insostenibles que Lobos.

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