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Entrevista

Noelia Suárez: “El turismo rural de la Isla es un completo desconocido en el exterior”

"El mundo rural majorero es un perfecto anfitrión para desintoxicarse en el silencio y la calma", expone loordinadora del proyecto Reserva Biosfera Fuerteventura Calidad Rural y Ecoturismo

Noelia Suárez Fernández

Noelia Suárez Fernández

Promocionar el turismo rural o ecoturismo a través de una marca local de apoyo a empresas es el objetivo del proyecto Fuerteventura Reserva de la Biosfera, Calidad Rural & Ecoturismo. Noelia Suárez Fernández es la coordinadora de un proyecto que pretende conseguir la diversificación turística a través de la economía rural. Para ello, trata de diseñar un modelo que atraiga a visitantes a disfrutar del entorno rural majorero y de las numerosas posibilidades que este ofrece, así como fidelizar a los mismos. Entre sus retos destaca la necesidad de una promoción en el exterior, que hasta ahora no existe.

¿En qué consiste el proyecto Fuerteventura, Reserva de la Biosfera Calidad Rural & Ecoturismo?

Es una marca local de apoyo a empresas, iniciativas sostenibles y personas del medio local y rural de Fuerteventura. No es solo un sello certificador, sino que además es una herramienta de mejora y una manera de utilizar el turismo como oportunidad de desarrollo y equilibrio entre personas y naturaleza de la Isla. Por esto no se enfoca solamente en la calidad y la excelencia del servicio, sino que también desafía la incertidumbre y problemática del medioambiente, la energía, el paisaje, los residuos y el consumo, la cultura, el comercio y el desarrollo local, practicando con el ejemplo en nuestro territorio.

¿Cuáles son los principales objetivos?

Tiene tres vertientes: como isla, serían el incentivo y apoyo a la sostenibilidad, la conservación del entorno, la economía rural y la diversificación turística de Fuerteventura. Como empresas y ciudadanos serían la ayuda a la profesionalización, con asesoramiento, formación, promoción, geolocalización y digitalización de cada tipo de empresa o iniciativa. Se pretende así fortalecer la Red de los Alojamientos Rurales y compensar sus desventajas competitivas, que en una era tan digitalizada se van haciendo cada vez más mayores, y como visitantes, hay una labor de concienciación y de custodia del territorio que se pretende abordar con las buenas prácticas y la divulgación de las mismas de forma que sepan visitar la Isla responsablemente y valorarla para que regresen.

¿Cuál es el plan de acción que se han trazado?

A partir del diagnóstico de riesgo del medio rural que presentamos por los efectos de la pandemia, estamos ahora incorporando a las empresas y actividades o iniciativas ecoturísticas de Fuerteventura. A partir de un formulario, les promocionamos, asesoramos digitalmente, les acompañamos a facilitarles información que les haga superar sus barreras, les ayudamos a la comercialización digital en la página Fuerteventurarural.org. Esta es una plataforma gratuita que pretende geolocalizar unidos todos estos recursos que se retroalimentan en la vida real. Además, hay un equipo de profesionales que están trabajando en el posicionamiento y análisis de estos mercados. Para la siguiente fase, ya auditaríamos en buenas prácticas y planes de mejora a cada una de estas empresas, igual que hemos hecho con los alojamientos y les ayudaríamos con la comercialización. Todo esto para certificarse con la Marca Local. La última fase, que ya hemos comenzado, es la unión y promoción conjunta con la Reserva de la Biosfera Española, Asociación de Ecoturismo Nacional.

¿Pretenden diversificar la actividad turística? ¿Tienen definido el modelo?

El modelo está inventado. Se trata de trabajar desde lo local hasta lo global, es decir lo que nos recomienda los Objetivos de Desarrollo Sostenible de todas las Naciones y de la Agenda Internacional 2030 y desde la guía de las Reservas de la creación de Marca Local de las Reservas de la Biosfera, Programa Mab. Se trata por tanto desde aquí, hacer crecer esta Red Rural de iniciativas y buenas prácticas, consolidarla y trabajar en conjunto con metas concretas, medibles, pero sobre todo lo que más necesita es acompañamiento. En realidad, solo desde esta continuidad y consciencia individual que las empresas van adquiriendo, uno se da valor a si mismo, a su entorno, a su vecino y a la Isla. Solo en este camino se transforma el lenguaje interno y este es el imán de autenticidad, para atraer a personas igualmente conscientes que ya no son turistas. Son personas que nos visitan y tienen experiencias transformadoras de respeto.

¿Están lo suficientemente promocionados en el exterior el turismo rural majorero?

No. Es un completo desconocido, comenta la clientela que nos busca y nos encuentra en general. La verdad es que la Red de Turismo Rural es la menor de todas las islas. La falta de cohesión entre empresas ecoturísticas y alojamientos ha hecho que no se vea como un rasgo distintivo de la Isla, en comparación con las paradisíacas playas y la oferta hotelera. Sin embargo, con la llegada de la vivienda vacacional en 2016, hemos visto que los pueblos se han llenado de vida. Esto es una gran oportunidad para diversificar el modelo y consolidar la prosperidad de las modestas empresas locales tradicionales. Tenemos en nuestro subconsciente que el turismo rural o ecoturismo se asocia a lugares verdes. Es un error. Hay una enorme atracción por el paisaje que crece en las estadísticas cada año, por el silencio, por la calma…. El mundo rural de Fuerteventura es un perfecto anfitrión para desintoxicarte en el silencio del stress que la sociedad y la era en la que vivimos nos exige, especialmente ahora con la pandemia.

¿Actualmente cuáles son las principales debilidades de este sector?

Una vez resuelto el problema de falta de cohesión y creada la Red Rural, sin duda la falta de formación profesional, la promoción y la digitalización. Es complicado ser visible y llegar a comercializar paquetes y alianzas en este turismo en Fuerteventura, ya que el modelo de agencias y touroperadores que traen demanda a la isla, no estaban interesados en este tipo de turismo en la isla. Hay una gran desconexión y un camino muy solitario para poder atraer demanda a una parte local del sector turístico, que se queda cada vez más atrás. También las alianzas y la cooperación que estamos tejiendo, tanto local como con otros organismos nacionales o internacionales, nos está ayudando a guiarnos y avanzar, porque ya tienen experiencia en otros territorios y porque, en definitiva, la unión es la única vía para crear algo que se sostenga con el tiempo.

¿En la digitalización está el futuro de la comercialización del producto del turismo rural en Fuerteventura?

Es la clave. De hecho, en estos dos años de implementación ya a través de la plataforma fuerteventurarural.org, se empieza a recoger ya las primeras semillas de propuestas de las redes, el interés y las propuestas con agencias y touroperadores. Nos llegan empresas que desconocen como manejar las redes sociales, el mail o aparecer en Google por ejemplo, además de como usar internet para comunicarse, trámites, etc. Eso crea una enorme distancia que crece para poder ser visible.

¿El ecoturismo va vinculado con la sostenibilidad de la Isla?

Totalmente. El ecoturismo es la oportunidad de unir el medio natural con el visitante de una forma natural y no invasiva. Las personas que trabajan hoy en iniciativas ecoturísticas ya son sostenibles, pues están sensibilizados a atraer visitas sí, pero con un reparto justo que colabore en la mejora y el respeto del entorno.

¿Cuántos establecimientos forman parte de la Red?

15 establecimientos y hay más de 30 iniciativas ecoturísticas. Se están incorporando más ahora que les estamos promocionando en la plataforma web. El mensaje aquí es que el patrimonio de casas tradicionales corre riesgo y se pierde para siempre la memoria si no se rehabilita adecuadamente.

¿Cómo ha afectado la crisis de la covid-19 al sector del ecoturismo?

En la fase de diagnóstico, a través de un proceso de encuestas digitales hemos analizados en las tres áreas: sanitaria, económica y turística esta situación. La mayoría de los establecimientos pudieron aguantar el primer tirón y llegar al verano. Se han tenido que reinventar o transformado su modelo de negocio. Nos queda esperar, reinventarnos, prepararnos y contar con los apoyos gubernamentales como el resto para no desaparecer.

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