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Tribunales

Absuelven a un guardia civil acusado de maltratar a su mujer

La magistrada resuelve que ni los testigos de los supuestos malos tratos son creíbles ni la grabación utilizada para acusarle es válida

El Juzgado de lo Penal número 2 de Puerto del Rosario ha absuelto a un agente de la Guardia Civil de Tráfico acusado de maltratar a su mujer tras ser grabado por una vecina

El fallo relata que los hechos de los que el investigado venía siendo acusado ocurrieron el 7 de abril de 2020 cuando el arrendador de la vivienda y su mujer se pusieron en contacto con el sargento jefe del destacamento de Tráfico al que pertenece el ahora absuelto con la finalidad de entregarle unas grabaciones privadas que el agente habría mantenido con su pareja y otras personas.

El material recogido por los denunciantes, según la sentencia, fueron obtenidos sin el permiso de los integrantes de la grabación “vulnerando el derecho a la intimidad personal y familiar del acusado, el derecho al secreto de sus comunicaciones y el derecho a la inviolabilidad de su domicilio”.

Aseveró que el sargento formalizó la denuncia y se detuvo al agente “sin que de la prueba practicada hayan resultado acreditado los hechos objeto de acusación” ya que, además, la afectada también negó “haber sido nunca amedrentada o vejada por su pareja”.

En el acto de juicio oral el denunciado, que solo aceptó responder a preguntas de su abogado Antonio Suárez-Valdés, relató que tenía una “relación conflictiva” con sus caseros y que el enfrentamiento entre ellos llegó al punto de que arrendadores querían que abandonase la vivienda debido a que el agente quería declarar a Hacienda el alquiler pero ellos no. 

También reveló que sufrían represalias por parte de los caseros respecto a no arreglar las averías del domicilio. Asimismo, negó que su pareja y él discutieran fuera de lo normal y que jamás la había amenazado como aseguraban los testigos. Y es que alegó que hasta la orden de alejamiento, la relación con su mujer era normal y cordial pero “nunca” la maltrató de obra.

Respecto a la grabación reseñó que no reconocía su voz y que el día en que aseguraban haberlo grabado mantuvo una discusión con sus padres vía telefónica debido a la profesión ya que su progenitor es teniente coronel del Ejército y le estaba comentando que tenía problemas en el trabajo con un superior que le tenía estresado, aburrido y hastiado. Superior que, además, era el sargento al que le entregaron la grabación y que le denunció, según su defensa.

La mujer del denunciado relató que “no tenía nada malo que declarar” ya que no mantuvo ninguna discusión con él, ni tampoco la llamó “sinvergüenza con papeles” y que nunca la ha amenazado. Mientras que coincidió con su pareja en que la relación con los caseros era mala por el tema de la declaración a Hacienda del alquiler. Añadió que “jamás se sintió amenazada y que la relación con el agente era feliz hasta que lo detuvieron”, resalta el fallo.

La casera y vecina que efectuó la grabación relató que las peleas entre la pareja eran constantes y ese día decidió grabarles “porque la situación no se podía” aguantar. Y que como la cuarentena le impedía salir a la playa tomó esa decisión con el fin “de ayudarla a ella” y que jamás discutieron por la declaración a Hacienda del alquiler.

Por lo que la magistrada Alicia María Buendia no considera acreditado los hechos ya que la víctima reseña que no ha sido amenazada o vejada por su pareja y "ni los testigos son creíbles ni la grabación es válida” y, al no haberse desvirtuado la presunción de inocencia, “solo cabe una sentencia absolutoria”. Por lo que acuerda absolver al agente de la Guardia Civil de los delitos de amenazas y vejaciones en el ámbito de violencia sobre la mujer de los que venía siendo acusado.

Antonio Suárez-Valdés, abogado del agente, refiere que la jueza ha anulado las grabaciones practicadas por los vecinos "mediante una sentencia ejemplar y muy fundada, entendiendo que la forma de realizar la misma no le ofrece garantías, ni credibilidad y que dicha grabación habría vulnerado el derecho a la inviolabilidad del domicilio, el secreto de las comunicaciones y el derecho a la intimidad del acusado". Asimismo, aclara que, tanto acusado como su pareja, "negaron que en dicha fecha se produjera ninguna discusión entre ambos y que el agente estaba discutiendo telefónicamente con su padre" por lo que la magistrada "no dio credibilidad a los testimonios de los caseros al tener los mismos una mala relación previa con la pareja y no realizar una declaración concluyente".

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