La consejería insular de Accesibilidad, a cuyo frente se encuentra Carmen Alonso, ha iniciado un estudio para medir el nivel de adaptabilidad de la red de senderos de Fuerteventura para poder adecuarlos a personas con diversidad funcional. La intención de este trabajo es identificar los tramos susceptibles de ser adaptados, teniendo en cuenta parámetros como nivel de pendiente, dimensiones y estado del terreno.

El estudio, para cuya realización se utilizarán sistemas de información geográfica (SIG) y trabajo de campo, dará lugar a una semaforización de los caminos para clasificar de rojo a verde su grado de adaptabilidad.

Los senderos adaptados contarán con señales y cartelería para informar del recorrido, información complementaria de interés de la zona y un código QR con información para personas con discapacidad visual. Se integrarán vídeos 360 grados para que se puedan conocer con antelación las características reales del camino. Se contempla, además, habilitar los accesos y crear plazas de aparca-mientos, adaptadas y cercanas al inicio del sendero. En aquellos senderos que no pudieran acondicionarse, debido a su orografía o características naturales, se intentará potenciar el uso de las sillas adaptadas (Joëlette).

La consejera Alonso, y el geógrafo de la empresa encargada del estudio plantean comenzar este proceso de adaptabilidad por el sendero que conduce de Betancuria a Vega de Río Palmas. Se trata de una de las zonas con mayor presencia de senderistas.