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A la espera de los ingleses

Los empresarios de El Castillo aguardan con ansia el regreso del turismo británico, su principal mercado

Vicente Peláez.

Vicente Peláez.

El empresario Vicente Peláez se vio obligado a cerrar sus tres negocios por la crisis de la pandemia. Asegura, que sin turismo británico la economía de El Castillo o Caleta de Fuste saltará por los aires.

El pueblo majorero derrotó hace 281 años a los ingleses para defender a la isla de los saqueos que pretendían llevar a cabo. Fue en la épica batalla de Tamasite, el 13 de octubre de 1740. En aquel entonces no querían saber nada de los anglosajones. Sin embargo, en la actualidad los majoreros desean más que nunca que los británicos regresen a Fuerteventura para salvar la crisis económica provocada por la pandemia. Y es que localidades turísticas como Caleta de Fuste, también conocida como playa de El Castillo, en el municipio de Antigua, dependen casi en exclusiva del turismo inglés. Con sus casi 15.000 camas turísticas vacías, sus calles se asemejan más a un pueblo fantasma por la ausencia de visitantes que a un destino turístico.

La crisis económica y sanitaria ha golpeado con dureza a Caleta de Fuste con el consiguiente perjuicio económico a la economía local. Hoteles cerrados, apartamentos vacíos, bares y restaurantes en situación de desahucio y un ambiente bastante alejado de la época anterior a la llegada del virus. Los empresarios claman no solo ayudas sino que comiencen a llegar los ingleses, su principal mercado turístico.

Vicente Peláez Jimeno (Ciudad Real, 1951) tiene desde marzo de 2019 sus tres negocios cerrados y con una docena de trabajadores en un expediente de regulación de empleo. Sus negocios están vinculados al ocio diurno y nocturno. Los míticos Blues Bar y Sixties Bar, son una referencia en la localidad, donde la casi totalidad de sus clientes y empleados eran ingleses. «Nosotros abrimos por la mañana para ofrecer desayunos y otros servicios, y por la noche funcionamos como pub. Sin embargo, sin el turismo británico no somos nadie. Ellos representan casi un 90% de los visitantes y sin su presencia en El Castillo no se reactiva la economía», asegura Vicente Peláez. Como muchos empresarios, ha podido aguantar este tiempo con los gastos que ocasiona los negocios cerrados gracias a sus recursos propios, pero «todo tiene un límite», expone. «Estaba pensando volver a abrir dos de los negocios este lunes pero tengo que esperar al día 4 de agosto a ver que deciden en Inglaterra con respecto a la cuarentena. Creo que ha sido un error la dependencia total que hemos tenido de un sólo mercado. Teníamos que haber diversificado hacia otros mercados», apunta Peláez.

Este empresario llegó a la isla desde Málaga como músico hace 31 años. Entonces decidió quedarse a vivir en El Castillo donde se ha ganado el cariño y el respeto de los vecinos por su compromiso con el desarrollo de la localidad turística. Es uno de los promotores de las fiestas patronales, fundador de la Asociación de Empresarios AECA y también formó parte de los primeros años de la Cámara insular de Comercio

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