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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Betancuria | Luto en la alfarería majorera

El último tofio de Fefita Acosta

La alfarera majorera ha sido un referente en la artesanía canaria, donde deja un importante legado | Sus piezas, como tofios u hornillas, fueron muy valoradas

La locera Fefita Acosta con algunas de las piezas de alfarería tras salir del horno en su casa de Valle de Santa Inés. FUERTEVENTURA Fefita Acosta | Foto volcada por Antonio Cabrera el 26/01/2022 10:27

La artesanía tradicional está de luto. Fuerteventura llora la muerte de la alfarera Josefa Acosta Rodríguez (Betancuria 1936-2022), conocida popularmente como Fefita, que falleció en la noche del martes. Detrás deja un importante legado en el mundo de la alfarería canaria y otras disciplinas artesanas como la palma y la cestería, todas ellas heredadas de sus antepasados. Anoche recibió cristiana sepultura en el cementerio del pueblo que la vio nacer en un acto de inmenso dolor.

En el Valle de Santa Inés, en el municipio majorero de Betancuria, ha pervivido hasta la actualidad la alfarería tradicional, heredera de aquella cerámica aborigen que los mahos, antiguos habitantes de la isla de Fuerteventura, utilizaban antes de la colonización castellana para uso doméstico, principalmente para almacenar alimentos y líquidos. Y todo ello, gracias a la labor de Fefita Acosta, después de casi medio siglo mimando el barro y moldeando con sus manos las distintas tipologías de la alfarería popular, especialmente el tofio y la hornilla, dos de sus muchas especialidades.

Además, la artesana majorera siempre mantuvo las mismas técnicas de elaboración de piezas de la alfarería majorera que le enseñó su suegra, Salomé Brito Cardona, su principal referente en esta actividad ancestral.

La locera fallecida procedía de una familia humilde del Valle de Santa Inés dedicada a la agricultura y la ganadería. Sus padres, José y María trabajaron muy duro en aquella Fuerteventura profunda del hambre, la miseria y la sed para sacar sus hijos adelante. Contrajo matrimonio con Victoriano García Brito formando una familia de siete hijos: María del Carmen, Juana, José, Olga Nieves, Salomé, María Victoriana y Victoriano, algunos de los cuales continúan con la tradición alfarera.

Los Acosta García, así como otros miembros de la amplia familia majorera, continúan apegados a la cultura tradicional y popular de Fuerteventura, no solo en las distintas disciplinas artesanales, sino también en la música popular, ya que muchos de sus miembros son cantadores, parranderos y tocadores. De hecho, Salomé, que es artesana del Ecomuseo La Alcogida, y su hermana Vicky vienen colaborando desde hace años en la recuperación de los antiguos bailes y cantos tradicionales.

La hermana de la locera fallecida, Benita, también es una de las artesanas más populares y afamadas de Fuerteventura. Trabajó también la cerámica e incluso el calado, pero desde hace años centró sus creaciones en la hoja de palma, con sombreros y cestos, entre otras piezas, aunque antaño dedico su actividad a la confección de cestos de juncos.

La artesana Salomé García, hija de Fefita Acosta, que desarrolla su labor profesional en La Alcogida e imparte conocimientos de alfarería entre los más jóvenes, señaló a este periódico que «mi madre siempre ha sido un referente en mi vida. Se nos va una de las grandes artesanas y una de las mejores madres».

Premio Artesanía

El prestigio de Fefita Acosta en el mundo de la alfarería no tiene límites hasta el punto de haberse convertido en un referente en la artesanía tradicional no sólo de Fuerteventura sino de Canarias.

En el año 1999 fue distinguida con el premio insular de Artesanía que concede desde hace más de una treintena de años la Fundación Masfaca y el Ayuntamiento de Antigua, en el transcurso de la Feria Insular de Artesanía celebrada ese año.

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