Seguridad y Emergencias | Los ángeles del cielo

Diego Sánchez, rescatador de vidas

El técnico operador de grúa del helicóptero del GES recibe el mayor galardón a nivel mundial

Diego Sánchez, primero por la izquierda, en el momento de recibir el galardón Alas de Oro, en Dinamarca. | | LP/DLP

Diego Sánchez, primero por la izquierda, en el momento de recibir el galardón Alas de Oro, en Dinamarca. | | LP/DLP / LA PROVINCIA/DLP

La Provincia

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No puede haber momento más gratificante para un miembro de los equipos de salvamento, seguridad o rescate que salvar una vida humana, aunque para ello haya tenido que arriesgar la suya propia. Estos hombres y mujeres tienen vocación de servicio, ya que se encuentran altamente cualificados para afrontar una situación de emergencia en escaso tiempo. Si las operaciones de rescate se realizan desde el helicóptero, se convierten en ángeles del aire.

Diego Sánchez Rodríguez (Las Palmas de Gran Canaria, 1964) es rescatador y operador de grúa del Grupo de Emergencias y Salvamento (GES) del Gobierno de Canarias. Es uno de los componentes del grupo cuya base se encuentra en Fuerteventura. Con más de una veintena de años de servicio, recibió recientemente las Alas de Oro del Rescue Swimmer Meeting 2024, la más alta distinción a nivel mundial para miembros de rescate en operaciones con helicópteros.

El galardón fue concedido por la Asociación Mundial de Nadadores de Rescate (Eurosa), que hasta el 2016 tenía ámbito europeo, pero posteriormente se decidió extenderla por todo el mundo ante la demanda de rescatadores del resto de los continentes.

Sánchez durante un rescate en el helicóptero del GES. | | LP/DLP

Sánchez durante un rescate en el helicóptero del GES. / LP/DLP

El citado encuentro internacional de operadores de rescate en helicóptero, que se desarrolla con carácter bianual, se celebró en Dinamarca donde participaron más de un centenar de rescatadores de 34 países, cuyos componentes tuvieron que enfrentarse a competiciones de rescate individual y por selecciones de países participantes, charlas, presentaciones de materiales de equipamiento de última generación, visita a la Royal Danish Air Force, donde tuvieron la oportunidad de conocer de cerca el helicóptero Merlin, así como realizar saltos en simulador en paracaídas y se cerró el evento con una cena de gala con la entrega de premios de la competición deportiva y condecoraciones.

Desde del año 2004 es integrante del Grupo de Emergencias del Gobierno canario

Diego no pudo ocultar su emoción en el momento de recoger su galardón. «Fue un momento de grandes emociones y recuerdos. Tengo que reconocer que se me escapó alguna lágrima. Me acordé de mi familia y sobre todo de mis padres porque gracias a ellos soy lo que soy». Además, añade que «me acordé de los 11 compañeros que un día salieron a volar y aún no han regresado dando su vida por los demás, pero todos sabemos que nos están cuidando desde ahí arriba. Me acordé de mis amigos que son la familia que uno elige durante la vida. Y por supuesto me acordé de mis compañeros del Grupo 21, los que están ahora y todos los que han pasado por esta base de Fuerteventura, porque son el mejor equipo que se puede tener, el mejor con el que se pueda soñar y porque yo sin ellos no soy nada. Esta condecoración, estas Alas de Oro son tan de ellos como mías».

Diego Sánchez haciendo maniobras de reanimación a un herido. | | LP

Diego Sánchez haciendo maniobras de reanimación a un herido. / LP/DLP

La vinculación de Diego Sánchez con la solidaridad y con ayudar a quienes lo necesitan le vienen desde muy joven. «En la escuela, cuando cursaba el octavo de la antigua E.G.B., tuve la fortuna de conocer a un profesor que, además, era directivo y formador de la Cruz Roja. Cuando lo escuchaba hablar de cómo trabajaban los socorristas en las playas de Gran Canaria o cuando nos impartía alguna clase de primeros auxilios no podía evitar soñar que yo podría algún día ser uno de ellos. Gracias a él me formé como socorrista y aprovechaba los veranos para colaborar como voluntario».

Tras esta fase de voluntariado, este rescatador de helicóptero, asegura que «tuve la oportunidad hace 25 años de volver a ser socorrista, en esta ocasión con el Ayuntamiento de La Oliva, en las Grandes Playas de Corralejo. Y parte de mis sueños se hicieron realidad».

No logra olvidar el rescate en una patera de un bebé de 10 días que llegó muerto al hospital

A principios del año 2004 tuvo conocimiento de que el Gobierno de Canarias iba a ubicar un helicóptero de rescate en la isla y que estaba buscando personal para cubrir dos plazas de rescatadores aéreos. Envié mi currículum, me convocaron para las pruebas junto a casi medio centenar de candidatos y conseguí ser uno de esos dos rescatadores que inauguramos la base del G.I.E., Grupo de Intervención en Emergencias en aquellos momentos, de la isla de Fuerteventura. Y desde ahí hasta ahora».

El rescatador con un bebé africano en sus brazos, de sólo 10 días. | | LP/DLP

El rescatador con un bebé africano en sus brazos, de sólo 10 días. / LP/DLP

Conmoción

Todavía se le humedecen los ojos cuando recuerda aquel día, sobre los años 2006 o 2007. «Fue la del bebé patera, quizás por su corta edad, apenas unos 10 días de vida. Te deja mayor huella o te hace mayor cicatriz», asegura Diego Sánchez. Tampoco logra olvidar cuando cogió al bebé de los brazos de la madre que estaba a bordo de la barquilla. «No comprendía nada de todo lo que ocurrida a su alrededor, que tenía la mirada perdida y que no opuso resistencia alguna cuando le retiré de sus brazos a su pequeño hijo para subirlo a bordo de nuestro helicóptero. Luego, comenzar con las maniobras de reanimación cardiopulmonar, ya que se encontraba en parada cardiorespiratoria, y así durante casi media hora de vuelo hasta llegar a la helisuperficie del Hospital de Fuerteventura donde llegó muerto. Estar realizando compresiones torácicas con solo dos dedos sobre un pecho débil y frío es algo difícil de olvidar. Parece que cuando se trata de un menor la coraza que algunos llevamos se nos debilita y se puede atravesar con mucha facilidad».

Sánchez considera que cada segundo cuenta en las emergencias. «Pueden suponer vivir o no contarlo. También en accidentes en tierra, ciertos traumas graves requieren una evacuación urgente en el menor tiempo posible para recibir una asistencia médica adecuada».

Y tras el rescate y salvar una vida «se vive con bastante intensidad, como un chute de adrenalina y felicidad cuando ves que te agradecen tu trabajo con una mirada, unas palabras, un abrazo o un buen apretón de manos», dijo.

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