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Consejo de Gobierno de Canarias

Las apañadas de ganado de costa, Bien de Interés Cultural inmaterial

La práctica aborigen consiste en la captura colectiva del ganado salvaje para reunirlos e identificarlos, marcarlos y distribuirlos

Un rebaño de cabras en el redil después de una apañada.

Un rebaño de cabras en el redil después de una apañada. / PRENSA CABILDO DE LANZAROTE

La Provincia

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Puerto del Rosario

El Consejo de Gobierno de Canarias aprobó ayer la declaración de las apañadas de ganado de costa de Fuerteventura como Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial, con la categoría de Conocimientos y usos relacionados con la naturaleza, el cielo y el mar. Es una tradición milenaria heredada de la sociedad maja con un fuerte arraigo en Antigua, Betancuria, Puerto del Rosario y Pájara.

Las apañadas de ganado de Fuerteventura constituyen una práctica ganadera tradicional de origen ancestral que se remonta, con toda probabilidad, a la época aborigen y consiste en la captura colectiva del ganado salvaje o guanil, mayoritariamente caprino, disperso en terrenos comunales para reunirlos en gambuesas para su identificación, marcaje y posterior distribución.

Esta actividad ha pervivido hasta la actualidad conservando sus elementos esenciales donde se combina el conocimiento de los usos tradicionales del territorio con una estructura social basada en la participación comunitaria. Esta práctica, que se ha venido desarrollando de forma secular en las diferentes islas, ha alcanzado en Fuerteventura una especial consideración como una de las tradiciones culturales más arraigadas y representativas del patrimonio cultural majorero.

Fruto de su importancia como parte del patrimonio canario, el Cabildo de Fuerteventura elaboró un detallado estudio en el que se describe y analiza el concepto de apañadas de ganado de costa, así como los elementos culturales asociados a esta práctica, evidenciando su relevancia histórica y etnográfica en la Isla, motivo por el que el BIC es catalogado de ámbito insular.

Para Migdalia Machín, consejera regional de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura, la declaración de esta figura es una forma de “conservar la memoria colectiva y las prácticas ancestrales de nuestros antepasados”. En este caso, es necesario hacer “un esfuerzo común entre instituciones, ganaderos y sociedad, en general, para mantener este patrimonio vivo”, insistió, “puesto que es una tradición que requiere de relevo generacional” que asuma las normas, conductas y

creencias de esta práctica milenaria. A lo largo de los siglos, la actividad ganadera en Fuerteventura ha sido una de las principales fuentes de sustento de sus habitantes, siendo la cabra el animal mejor adaptado a las exigentes condiciones climáticas de la Isla. La imposibilidad de mantener un ganado estabulado por la escasez de alimentos produjo la suelta de cabras en las denominadas zonas de “costa” dando lugar a esta tradición que forma parte del acervo cultural de la sociedad majorera.

La ganadería de la cabra de costa fue un medio esencial para el sustento de los antiguos pobladores de la Isla, la sociedad maja, proveyéndolos de carne, leche, pieles y otros derivados que también fueron utilizados para el intercambio de otros productos. Testigo de ello son las inmensas paredes y gambuesas documentadas por la geografía insular que siguen siendo usadas aún.

Existen seis asociaciones de cabra de costa majorera que mantienen viva esta actividad: Asociación de Ganaderos de Antigua, Asociación de Ganaderos de Punta La Nao (Pájara), Asociación de Ganaderos del Mal Nombre (Pájara), Mancomún de Puerto del Rosario Puipana, Asociación Tradiciones y Costumbres Ganaderas del Mancomún de Betancuria Gamabe y Asociación de Ganaderos de Costa de Tuineje La Cabra Morisca.

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