Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

En busca de las tradiciones marineras

El mar como escuela de vida

La vida en El Cotillo no se entiende sin la mar y la pesca. Para que las nuevas generaciones conozcan de cerca las costumbres y tradiciones de los marineros, la Concejalía de Servicios Sociales de La Oliva ha diseñado un proyecto comunitario sobre el mar y sus oficios para prevenir adicciones.

La concejala Johana Pérez observa a Pedro Chacón como muestra a los estudiantes  las labores de realizar nudos marineros. | LP/DLP

La concejala Johana Pérez observa a Pedro Chacón como muestra a los estudiantes las labores de realizar nudos marineros. | LP/DLP

M. R. P.

Puerto del Rosario

La suave brisa marina acompañó a los estudiantes de Primaria de La Oliva en unas jornadas distintas, cargadas de tradición y aprendizaje. No fue una clase cualquiera. El muelle de El Cotillo se convirtió en un aula al aire libre, donde los alumnos descubrieron de primera mano el oficio de los marineros, un legado que forma parte de la identidad no sólo de Fuerteventura sino de este pueblo.

Entre redes, anzuelos, carnadas, mirafondos, cañas, bicheros, carretes, guelderas, falúas o chalanas, entre otros elementos de pesca, los jóvenes alumnos pudieron conocer de primera mano la vida de los hombres del mar.

Andrés Chacón muestra a los niños cómo se cosen las mallas de red. | LP/DLP

Andrés Chacón muestra a los niños cómo se cosen las mallas de red. | LP/DLP

La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento de La Oliva a través de la Concejalía de Servicios Sociales que dirige Johana Pérez Carreño, y en colaboración con Cotillo Joven, buscaba algo más que enseñar técnicas de pesca, mostrar embarcaciones o navegar a bordo de una chalupa. El objetivo es prevenir las adicciones promoviendo un ocio saludable, al tiempo que se pretende fomentar el relevo generacional en las labores vinculadas al mar.

Los pequeños escucharon historias de faenas de pesca, de redes que se tienden con maestría para la obtención de carnada y de la fuerza del viento que marca el ritmo de la vida marinera. Entre risas y curiosidad, comprendieron que el mar no solo es paisaje, sino también disciplina, esfuerzo compartido y una apuesta por mantener un mar sostenible.

Juan Domingo enseña a remar a dos alumnos en una chalupa. | LP/DLP

Juan Domingo enseña a remar a dos alumnos en una chalupa. | LP/DLP

«El proyecto tiene como objetivo principal la toma de conciencia y ofrecer una alternativa de ocio o laboral para la comunidad mostrando los diferentes oficios de la mar como sus costumbres y tradiciones, generando conciencia entre los vecinos e integrándolos, a través de la muestra de estos oficios que están prácticamente en peligro de desaparecer y pretendemos poner en valor su riqueza y gran arraigo cultural, mostrando la raíz de un pueblo», subrayó la edil Pérez. Además, añadió que la iniciativa «se enmarca en un programa más amplio de prevención, que apuesta por la cultura y la memoria como herramientas de inclusión social».

El Cotillo, con su historia marinera, se convirtió en escenario de un encuentro intergeneracional: los mayores transmitieron saberes y los niños recibieron un legado como identidad cultural.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents