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La cabra majorera que une al club Trotadunas

Deporte, amistad y solidaridad es la fórmula del éxito del Club Trotadunas. Lo que comenzó como una iniciativa deportiva se transformó en un espacio de convivencia, solidaridad y respeto, donde el deporte es la excusa perfecta para compartir vivencias, superar límites personales y fortalecer lazos humanos

Foto de familia del Club majorero Trotadunas tras participar en una competición.

Foto de familia del Club majorero Trotadunas tras participar en una competición. / La Provincia

Puerto del Rosario

Nunca imaginaron Francisco Sendín, Miguel Salgado, Francisco Bosch, Félix Gómez, Raúl Mata o Antonio Rodrígues, que aquel club que fundaron hace dieciséis años alcanzara la popularidad y prestigio que tiene actualmente. Dieciséis años de compromiso con el deporte y con un carácter social. El Club Trotadunas, cuyos componentes lucen vestimenta de color rojo donde destaca una cabra majorera corriendo, se ha consolidado como un referente en la sociedad insular.

En 2009 un reducido grupo de amigos, vecinos de Puerto del Rosario, se juntaron y comenzaron a correr por la avenida marítima, disfrutando de una actividad entonces muy minoritaria y que, en la actualidad, y en parte también gracias al impulso del club, se ha extendido y arraigado enormemente entre la población local. Desde ese mismo año, y con esa denominación, teniendo el rojo como color oficial y la cabra como insignia, el Trotadunas empezó a participar en carreras regionales, nacionales e internacionales.

Por ciudades tan emblemáticas como Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Arrecife, Madrid, Lisboa, París, Hamburgo o Munich, y tantas otras, corrieron sus atletas alguna maratón o media maratón en las que han saboreado miles de anécdotas divertidas que dejaron en un segundo plano los tiempos y las marcas.

Hace escasos días, el pasado 16 de noviembre, sus 110 socios actuales celebraron por todo alto el decimosexto aniversario conmemorativo del primer paso dado por aquellos entusiastas fundadores, origen del actual club. En el año 2011 el club ya estaba federado como club deportivo y con su junta directiva trabajando a pleno rendimiento.

La junta directiva fundacional estuvo compuesta por Francisco Sendín, Antonio Rodrigues, Francisco Bosch, Waldemar Ferreira y Sandra Sánchez. Actualmente, la presidencia del club la ostenta Domi Rodriguez y Antonio Rodrigues, la vicepresidencia.

Año tras año, aquel grupo de amigos se ha ido ampliando hasta formar un gran club que siente el deporte como un medio para la formación integral de las personas; una entidad respetada a lo largo y ancho de la geografía insular, y reconocido por todas las instituciones y por todos los amantes del atletismo y de demás actividades que a él van asociadas.

«En este club se entiende el deporte como un medio para la transmisión de valores, el desarrollo de la persona y la mejora de la salud, por eso no es de extrañar que su lema sea La vida es maravillosa», apunta un miembro de los Trotadunas. Actualmente cuenta con diversas secciones donde sus socios pueden practicar actividades tan variadas como el atletismo, Trail, montañismo, senderismo, triatlón, ciclismo, yoga o bola canaria.

Desde hace diez años, el Trotadunas decidió organizar su propia carrera popular con la finalidad de llevar el deporte a las calles de la capital majorera. La fecha festiva está muy marcada en su calendario anual y que este año celebró su décima edición el pasado mes de abril.

Esta prueba, que cada año crece en participación y da brillo a la ciudad, cuenta con dos distancias, de 5 y 10 Kilómetros, y discurre casi enteramente por el paseo marítimo que va desde la playa de Los Pozos hasta el antiguo Parador de Fuerteventura situado en Playa Blanca; un circuito de ida y vuelta.

Carácter solidario

Los entendidos y expertos en la materia consideran esta carrera popular como un referente en este tipo de pruebas urbanas y de asfalto, tanto a nivel insular como regional. En el evento deportivo se involucran desde personas físicas a estamentos diversos, pasando por instituciones públicas o algunas empresas de la capital.

Esta gran fiesta deportiva con enorme repercusión social nació también con un marcado carácter solidario. Este año los beneficios de esta carrera fueron destinados a la Asociación Majorera para la Diabetes (AMADI).

Al traspasar el umbral de la entrada, abierta para todo el mundo, de su local social, situado en el número 5 de la calle Sancho Panza de Puerto del Rosario, «hay una regla no escrita que aconseja dejarse afuera cualquier atisbo de egos personales», aclaran desde el club.

Alrededor del lema y de su escudo de la cabra existen innumerables historias reales, bellas vivencias de un grupo de amigos y amigas para los cuales el deporte es solo la excusa perfecta para compartir, apoyarse, y disfrutar, pero también para aprender a sufrir y competir contra las limitaciones personales de cada uno.

Dentro del rojo de sus camisetas se cobijan todo tipo de seres humanos, independientemente de su raza, su nacionalidad, su estatus social o su ideología.

Para formar parte del Trotadunas se exige solidaridad y respeto por los sentimientos de los demás integrantes. Este club deportivo ha logrado ganarse la admiración de todos, y convertirse en un enorme orgullo para Fuerteventura.

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