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Entrevista | Juan Jesús Rodríguez Marichal Presidente de la Cámara de Comercio de Fuerteventura

Juan Jesús Rodríguez Marichal: «La clase política frenta la línea marítima con Tarfaya»

La Cámara de Comercio de Fuerteventura sigue apostando porque la conexión marítima con Tarfaya sea desde la isla. Su presidente, acusa a la clase política de frenar la línea con el puerto marroquí

Juan Jesús Rodríguez Marichal, presidente de la Cámara de Comercio de Fuerteventura.

Juan Jesús Rodríguez Marichal, presidente de la Cámara de Comercio de Fuerteventura. / La Provincia

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Puerto del Rosario

La conexión marítima entre Tarfaya y Puerto del Rosario vuelve al debate público. ¿Cuál es la posición de la Cámara de Comercio de Fuerteventura?

Desde la Cámara de Comercio de Fuerteventura entendemos que la conexión Tarfaya-Puerto del Rosario no es un asunto coyuntural ni una propuesta teórica, sino una infraestructura de conectividad estratégica para la isla. Su ausencia limita objetivamente la diversificación económica, la internacionalización de nuestras empresas y el desarrollo logístico de Fuerteventura. Por eso consideramos que es un proyecto que debe abordarse con visión estructural y compromiso institucional real.

Uno de los argumentos recurrentes es que primero hay que saber qué naviera operaría la línea y qué mercancías habría. ¿Comparte ese planteamiento?

No, y lo digo con claridad desde una perspectiva estrictamente empresarial. Ese planteamiento invierte el orden lógico de las decisiones. Ninguna naviera ni ningún operador logístico va a comprometer inversiones en una ruta con un tercer país si previamente no existen las condiciones mínimas habilitantes: un Punto de Inspección Fronteriza operativo, controles Schengen definidos y una seguridad jurídica clara. El sector privado no puede asumir riesgos que corresponden a la administración pública.

Entonces, ¿qué es lo que está fallando?

Lo que ha faltado hasta ahora es proactividad política. La experiencia demuestra que la iniciativa empresarial llega cuando la política pública ha creado previamente el marco adecuado. En este caso, llevamos años hablando de la línea, pero sin una decisión firme y coordinada que habilite las infraestructuras y los controles necesarios. Y mientras eso no ocurra, el mercado no va a responder. Le puedo asegurar que la clase política está frenando la reanudación de la conexión marítima entre Puerto del Rosario y Tarfaya.

¿Se puede considerar esta conexión como un proyecto puramente comercial?

En absoluto. Las conexiones marítimas internacionales, especialmente con terceros países, no nacen como proyectos puramente comerciales. Son decisiones de política pública, igual que un aeropuerto, un puerto o un paso fronterizo. Primero se habilita la infraestructura, después se genera certidumbre y entonces el sector privado entra. Pretender que ocurra al revés es desconocer cómo funcionan realmente las inversiones.

Algunos sectores señalan que no existe aún un volumen claro de mercancías. ¿Cómo responde a ese argumento?

Es un argumento técnicamente inconsistente. Los flujos comerciales no siempre preexisten, muchas veces se generan precisamente cuando existe la conexión. Sin línea no hay mercancías y sin mercancías no hay línea. Ese círculo vicioso solo se rompe con una decisión política clara que permita comprobar la viabilidad real del proyecto.

¿Y cómo se puede resolver?

Hay herramientas, pero no voluntad. Un ejemplo es la conexión marítima con Tarfaya. Es una línea que perfectamente puede y debe estar en Fuerteventura. Con criterios economicistas, las navieras pueden entender que les resulta más cómodo estar en el puerto de Gran Canaria u otro muelle. Lo que tiene que hacer el Gobierno de Canarias es que sea Fuerteventura para que pueda ser un elemento complementario y evitar el monocultivo que tenemos del turismo. Hablamos mucho de solucionar este tema pero las políticas no vienen.

¿Qué papel juega Fuerteventura en todo esto?

Fuerteventura es una isla no capitalina, ultraperiférica y altamente dependiente del transporte. Partimos de una desventaja estructural que el mercado, por sí solo, no corrige. Cuando existe una falla de mercado, la política pública tiene la responsabilidad de intervenir para crear igualdad de condiciones. No hablamos de privilegios, hablamos de equilibrio territorial y competitividad.

La Autoridad Portuaria ha anunciado estudios en marcha. ¿Es suficiente?

Valoramos positivamente que se estén realizando estudios, pero debemos ser claros: ningún estudio será concluyente si no va acompañado de un mensaje político firme. Los análisis técnicos son necesarios, pero no sustituyen a la decisión estratégica. El mercado necesita señales claras, no solo informes.

¿Encaja esta conexión con la estrategia económica de Canarias?

Totalmente. La conexión con Tarfaya encaja con la estrategia de cooperación con África, con la internacionalización empresarial, con la diversificación económica y con la posición de Canarias como plataforma atlántica. La coherencia estratégica existe; lo que falta es trasladarla a decisiones ejecutivas concretas.

¿Qué mensaje lanza la Cámara de Comercio de Fuerteventura?

Desde la Cámara, y como presidente, el mensaje es claro: no se puede pedir al sector privado que asuma riesgos que corresponden a la política pública. La reapertura de la línea Tarfaya-Puerto del Rosario necesita proactividad política, coordinación institucional y decisiones claras. Solo así podremos trasladar al tejido empresarial un mensaje creíble de que Fuerteventura está preparada para conectar, invertir y crecer.

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