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Tuineje

El colegio de la vergüenza

Familias y maestros del CEIP Gran Tarajal han dicho basta. Después de años de reclamaciones sin respuesta, siguen denunciando que el centro presenta graves deficiencias estructurales y de seguridad que ponen en riesgo a los alumnos: desde cables pelados, ventanas rotas, conatos de incendio o fugas de gas

Imagen de la fachada del CEIP Gran Tarajal, ubicado en la zona de El Palmeral, en Gran Tarajal.

Imagen de la fachada del CEIP Gran Tarajal, ubicado en la zona de El Palmeral, en Gran Tarajal. / LP/DLP

M.R.P.

Puerto del Rosario

El CEIP Gran Tarajal, ubicado en la zona del Palmeral, en la localidad del mismo nombre, tiene cerca de 400 alumnos. A pesar de las numerosas quejas de la comunidad educativa sobre el estado ruinoso del centro educativo, los problemas se amontonan y el riesgo para los estudiantes se acrecenta cada jornada. Mientras los padres, madres y docentes continúan reclamando mejoras y que se subsanen los graves problemas que afectan al colegio para garantizar la seguridad del alumnado, las instituciones y partidos políticos se enzarsan en el enfrentamiento permanente sobre la responsabilidad de los problemas que envuelven al colegio en una auténtica verguenza.

El AMPA La Entallada no se rinde a pesar que sus reclamaciones no son atendididas.Desde hace años, familias, alumnos y maestros conviven con una lista de incidencias que parece no tener fin. El edificio anexo, una antigua residencia escolar abandonada y en muchas ocasiones okupada, se ha convertido en una amenaza constante: conatos de incendio, gritos, insultos y objetos arrojados al patio donde juegan los niños. En más de una ocasión, el humo o los escombros han obligado a suspender el recreo.

La inseguridad se ha convertido en la rutina diaria de los alumnos del CEIP Gran Tarajal

Y dentro del propio centro educativo, la situación no es mejor, al contratio, empeora cada día ante la pasividad de las instituciones que tienen la obligación de subsanar tantos despropósitos. Baños insuficientes y deteriorados, fugas de gas, cables pelados al alcance de los pequeños, azulejos desprendidos, puertas sin cerraduras y pasillos a oscuras o ventanas rotas forman parte del paisaje cotidiano. A ello se suman cortes de agua que dejan a los alumnos sin poder lavarse las manos y un sistema contraincendios cuya fiabilidad nadie se atreve a garantizar.

Inseguridad, la rutina

Y con este panorama las familias vuelven cada día a dejar a sus hijos en un centro que, «lejos de parecer un espacio educativo, se asemeja cada día más a un escenario de supervivencia», crítica una madre que «cada día llevo a mis niños con el corazón encogido, con la sensación de que cualquier jornada escolar puede convertirse en un nuevo sobresalto. Y es que, la inseguridad se ha convertido en la rutina diaria del colegio».

La reforma anunciada en 2024, que en un principio despertó esperanza en la comunidad educativa, terminó agravando la situación. Durante meses, los alumnos convivieron con ruidos, polvo, escombros y la pérdida de sus patios habituales. Las familias, mientras tanto, aseguran «haber vivido en un clima de incertidumbre ante la falta de información clara sobre el avance de las obras».

En medio de este caos, los docentes se han convertido en un dique de contención. «Hacen magia», afirman los padres. Retiran cristales rotos, reorganizan aulas improvisadas, convierten los contratiempos en juegos para que los niños no perciban el miedo que los adultos sí sienten. Pero también ellos sufren las consecuencias: problemas de salud, estrés y la responsabilidad de velar por la seguridad de cientos de menores en un entorno que consideran inadecuado».

«No queremos más informes, más trámites ni excusas sobre competencias, sino soluciones»

Las familias aseguran que las administraciones han respondido con parches’. La Consejería de Educación ha reformado algunos baños y promete mejoras en iluminación y depósitos de agua. El Ayuntamiento de Tuineje afirma estar trabajando en soluciones. «Pero para quienes cada día cruzan la verja del colegio, las promesas ya no bastan. Los plazos de la administración no son los plazos de seguridad de un niño. No queremos más informes, más trámites ni más excusas sobre competencias, queremos soluciones».

Si necesitas que lo adapte al formato web, nota de denuncia o comunicado institucional, manteniendo el texto intacto, dímelo.

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