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El timple de Casimiro deja de sonar

El timple del afamado músico majorero, Casimiro Camacho, se apagó ayer. Aquellas isas, folias o, malagueñas quedarán grabadas no sólo en la memoria colectiva de los canarios y majoreros, sino en los muchos alumnos que aprendieron con él la magia del instrumento más genuino de Canarias

Entierro del timplista majorero Casimiro Camacho

La Provincia

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Fuerteventura se despertó este lunes con la triste noticia de la muerte del afamado timplista Casimiro Camacho López (1934-2026), un referente en la música popular de Fuerteventura y de Canarias que ha dejado una profunda huella porque aportó al timple un estilo propio, no solo en el rasgueo sino en un punteo inigualable, dándole una acentuación y rítmica singular. Su timple se silenció ayer a los 92 años, dejando tras de sí un importante legado que marcó la música popular del Archipiélago. Quiso ser desde niño violinista, pero al crecer en una familia donde la música y la parranda formó parte de su vida cotidiana, enfocó su destino musical hacia el timple, instrumento del que fue un auténtico maestro.

La música tradicional, de la tierra ocupó un lugar destacado en la vida del músico fallecido. En su casa de Lajares, pueblo de grandes parranderos, su padre Pedro Camacho lo inició en la música tradicional, y posteriormente sería el timplista Antonio Chocho quien comenzó a enseñarle los conocimientos del instrumento. Con tan solo nueve años ya participaba tocando en los bailes de cuerda en La Oliva, El Roque, El Cotillo o Lajares.

Aportó al timple un estilo propio, no sólo en el rasgueo sino en un punteo inigualable

Conseguir su primer instrumento fue una odisea. Fabricó una hucha con una lata de leche condensada donde iba depositando sus pequeños ahorros durante un año, con el fin de comprarse un timple conejero. Cuando consiguió 50 pesetas pudo alcanzar su objetivo.

Camacho se instala en Gran Canaria en 1952 para estudiar música y un año más tarde lleva el timple no solo a la Península, sino al extranjero. Viajó por Madrid, Barcelona, Italia y Francia, entre otros países, dando a conocer su arte con el citado instrumento canario.

En 1952 se instala en Gran Canaria, donde comienza a estudiar música con los profesores de aquella época. Un año más tarde debuta en el Teatro Pérez Galdós junto a la cantante canaria María Mérida. También compartió en escenario con Mari Sánchez y otros afamados cantantes y músicos del momento. Logró hacer sonar el timple en la Península en la Feria del Campo de Radio Nacional de España, y difundió su sonido por todo el país, pues incluso tocaba con asiduidad en el Hogar Canario de Madrid.

En 1974 se instala en Fuerteventura, donde actúa en hoteles y restaurantes, al tiempo que comparte la música con su faceta de profesor de timple y guitarra.

Su aportación y difusión del timple llevó a las instituciones a tributarle un merecido homenaje, no sólo con la colocación de su busto en su pueblo natal de Lajares, obra del artista Blas Sánchez, sino la nominación de calles, un aula con su nombre en la Escuela Insular de Música y un reconocimiento por parte del Cabildo con una serie de actos que incluyen un concierto homenaje, así como la presentación del libro sobre su vida escrito por el fallecido Elías Rodríguez.

Condolencias

La muerte de Casimiro Camacho provocó una riada de condolencias a través de las redes, entre ellos, Los Gofiones.

La presidenta insular, Lola García, señaló que «Fuerteventura pierde a un referente cultural y a un gran embajador de nuestras raíces. Su legado permanecerá vivo en nuestra música, en nuestras tradiciones y en la memoria colectiva de esta isla. Gracias por tanto, Casimiro «.

Hoy recibirá sepultura en el cementerio de Tetir al mediodía.

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