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Folcloristas y parranderos despiden al ‘rey del timple’ Casimiro Camacho con isas y folías

El afamado timplista majorero fue enterrado este martes en el pueblo de la Vega de Tetir entre el reconocimiento de amigos y compañeros

Entierro del afamado timplista  majorero Casimiro Camacho

Puerto del Rosario

«Hoy se nos ha ido un amigo que tanto quería yo. Nos veremos en el cielo Casimiro si así lo quiere Dios...» Así resonó en la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, en el pueblo de Tetir, la portentosa voz de Pancho González, una de las grandes voces del folclore en Fuerteventura y Canarias, así como un pilar de la música tradicional majorera, en la misa por el afamado timplista Casimiro Camacho, que falleció el pasado domingo. Pancho estuvo acompañado por un grupo de amigos folcloristas de la Isla y amigos del difunto.

El sepelio de Casimiro Camacho (Lajares,1932-Tetir,2026) se convirtió en un homenaje a un referente del timple no solo en Fuerteventura, sino en el Archipiélago. Con una iglesia abarrotada de familiares y amigos que quisieron dar el último adiós al rey del timple no faltaron las emociones ni lagrimas, así como una homilía del párroco Berto Martín, quien señaló que «espero que Casimiro siga disfrutando con nosotros como nosotros hemos disfrutado de él en la tierra». Además, añadió que «buenos ratos ha hecho pasar a la gente con su timple».

Lo que no faltó fue la parranda que tanto añoraba el timplista fallecido. Así, Memo González, Domingo Luis Rodríguez El Colorao, Pancho González, Luis Carballo, Juan Hernández, Cirilo González, Domingo Umpiérrez El Cuco, Guillermo González y Fali Benítez, entre otros, interpretaron folías, malagueñas, isa parrandera y malagueñita y ante el ataúd que contenía los restos de Camacho. La parranda continúo posteriormente desde el templo hasta el cementerio de Tetir donde recibió cristiana sepultura.

Casimiro Camacho fue referente de la música popular canaria, especialmente en el manejo del timple donde destacó con un estilo propio tanto en el rasgueo como en un punteo inigualable. Ya desde niño demostró una enorme destreza con los instrumentos. Se convirtió en el embajador del timple por el mundo, no en vano llevó el pequeño instrumento por España y otros países europeos.

Fali Benítez, otro folclorista majorero, fue un gran amigo de Casimiro Camacho. Ayer, mientras tocaba y cantaba en el sepelio no podía disimular su tristeza.

«Nos aportó mucho a la gente que lo acompañábamos a diario y aprendimos mucho de él. Tenía un estilo único, muy especial y elegante, tanto en el toque como en el rasgueo. Siempre fue un enamorado de Los Lajares donde compartía muchos momentos con Luciano Rodríguez, los hermanos Hernández Benítez, y le gustaba mucho compartir con la gente joven», apuntó Benítez.

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