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Los callejones del viejo Puerto Cabras y su recuperación

En 1965 se confirmaba la pretensión de construir el centro en la capital, pero debió esperarse a 1975 para adaptar a ese uso al colegio nacional

Los callejones del viejo Puerto Cabras y su recuperación

Los callejones del viejo Puerto Cabras y su recuperación

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Carmelo Torres

Carmelo Torres

La memoria de un pueblo se custodia en los archivos documentales, en las fotografías, grabados, en los recuerdos de nuestros mayores, en la memoria colectiva,… y en los testigos del paso del tiempo, ya sean edificios, objetos de la más variada tipología,… pero también se arremolinan la nostalgia y las vivencias en torno a la trama urbana de un núcleo, sus calles, plazas, bares, cines, comercios,… e incluso en los angostos pasos entre inmuebles o que daban acceso a determinadas viviendas y que a lo largo del tiempo han sido denominados como callejones, pasos, pasadizos,…

En todas las ciudades antiguas, e incluso en las modernas con raíces anteriores al siglo XX, fueron una realidad que la irrupción de los automóviles iría haciendo desaparecer. Puerto de Cabras/ del Rosario no sería una excepción, aun cuando al presente pasan por ser los grandes olvidados de nuestro patrimonio.

En la actualidad muy pocos saben que nuestra ciudad contó con algún puente, con inmuebles impresionantes con sus característicos patios canarios, calles adoquinadas, argollas para amarrar a las bestias de carga y transporte,… e incluso con un patrimonio cultural subterráneo de entorno a 40-55 grandes aljibes,… La inmensa mayoría de ellos ya han desaparecido -sin poder señalarle la culpa a nadie en concreto, lo que supone tener que indicar que dicho desastre ha sido culpa de toda la sociedad que lo ha permitido-, no obstante siempre hay elementos que pueden recuperarse, al menos en parte. Ese es el caso de esos emblemáticos callejones que le daban sabor de antiguo y coqueto a nuestro pequeño y huérfano casco histórico y que si hablaran podrían contarnos cientos, si no miles, de historias y vivencias.

Para sorpresa del que escribe buena parte de aquellos callejones ya representados en los primeros planos de la localidad y documentados en los contratos de compraventa de inmuebles registrados ante notario no han terminado de desaparecer. Pero si bien es cierto que algunos no han desaparecido físicamente, no es menos cierto que a día de hoy están completamente en desuso,… unos por encontrarse tapiados o bloqueados, otros por haber sido usurpados al conjunto de la sociedad y a su aún titular -el Ayuntamiento de Puerto del Rosario-,… quizás por desconocimiento, quizás por no condiderar la lucha a entablar para librarlos de esa usurpación privativa una batalla que se deba iniciar para no molestar a una persona o una familia por afinidad política, lazos de parentesco, de amistad,… o por intereses creados. Fuere por lo que fuere, lo único cierto es que los años y las décadas transcurren sin que esta práctica/problemática, que ya nuestros mayores consideraban a todas luces una ilegalidad, parece que se va perpetuando como si una usurpación de un bien de todos -nada más y nada menos que una vía pública- no interesase a los distintos gobiernos municipales que han pasado por el consistorio capitalino.

La cuestión, ciertamente, no es baladí. Hubo callejones que permitían un estrecho acceso a ciertas viviendas, abriéndose en un patio interno y sin salida, que daba acceso a varias casas, siendo este el caso verificado en el también callejón Juanito el Cojo. Otros fueron durante más de un siglo pasos imprescindibles entre dos calles importantes, e incluso -atendiendo a los vaivenes de las mareas y los temporales- la única manera de salir de la orilla del Atlántico para regresar con ciertas garantías al interior de la localidad. Este segundo caso es el del callejón que ponía en contacto el litoral cercano al muelle comercial con la calle La Marina, hoy renombrada como Juan Domínguez Peña, tal y como se aprecia en varios de los primeros planos levantados de Puerto de Cabras. Otros callejones surgieron de las simples veredas trazadas por nuestros antepasados para reducir las distancias entre dos puntos o para evitar en el camino zonas abruptas y peligrosas del terreno, o para eludir áreas que en épocas de lluvia se veían anegadas.

Estas vías, sin las que no podría entenderse el casco histórico de Puerto de Cabras en su conjunto, no sólo deben de recuperarse por parte del Ayuntamiento de Puerto del Rosario, sino para el conjunto de la ciudadanía y de los que nos visitan a bien de poder transitar por los mismos y redescubrir unos espacios de que todos hemos sido privados. Con ello se recuperarían espacios públicos que a día de hoy se encuentran abandonados, cuando no usurpados por una persona o una familia -que han terminado por creer, erróneamente, que son de su propiedad y que en ellos pueden hacer lo que les venga en gana-, su reactivación daría lógica al trazado original de Puerto de Cabras, amén de ofrecer unos espacios repletos de encanto y magia para que puedan volver a ser transitados y disfrutados por todos. Con su recuperación y adecuación el casco viejo recuperaría parte de ese sabor a añejo que poseen todos los centros históricos, esa manera de construir aún habitual en el siglo XIX en la que calles más amplias coexistían con estrechos pasadizos que hasta avanzado el siglo XX continuaron jugando un papel muy destacado.

De entre los que no han desaparecido, señaladamente al pasar los mismos a ser engullidos e incorporados por las nuevas obras como parte de la parcela originaria -como exceso de cabida-, hay uno que llama especialmente la atención: el que conectaba el litoral con la actual calle Juan Domínguez Peña. Tomándolo como ejemplo es fácil descubrir la desidia que ha imperado en esta cuestión de las pequeñas vías del callejero de la capital, imperando la ilegalidad,… ¡Y A LA VISTA DE TODOS! Sin que nadie haya movido un dedo para devolver su propiedad y uso al titular legal ¡EL AYUNTAMIENTO DE PUERTO DEL ROSARIO!.

Acerca de este callejón, conocido en el pasado como el de la Playa de don Gregorio, debemos apuntar que por el mismo ya hace décadas que no se transita a causa del propietario (hay quién dice que un antiguo inquilino) de una de las viviendas que colinda a esa vía pública habérselo apropiado ilegalmente y además haberlo cerrado por los dos accesos de que disponía -calle Juan Domínguez Peña y avenida Ruperto González Negrín-, y eso acontece a pesar de todavía las personas de cierta edad recordar, con nostalgia, como atravesaban por el mismo, el nombre de los vecinos, la palmera que daba sombra…, y mil detalles más. En múltiples casos existe diverso material gráfico (fotos, dibujos, fotografías aéreas, planos,…) y los testimonios de nuestros mayores que nos hablan de ilegalidades que deberían ser subsanadas en la mayor brevedad posible,… pues ¡Cuándo se le priva al ayuntamiento de un bien y su uso y disfrute,… en realidad se atenta contra toda la sociedad!

Como muy bien apunta en su blog Cuaderno de Puerto de Cabras el afamado historiador Paco Cerdeña -el mejor conocedor del pasado de nuestra capital y de buena parte de la isla- existieron topónimos, algunos ya perdidos, que nos hablaban de un entramado urbano y un callejero mucho más complejo que el actual, caso del entorno de la playa de don Gregorio, el callejón de La Indiana, calle de San Pedro, situados al norte de la actual calle León y Castillo, mientras que los callejones del Tío Tereso y del Tío Peña se ubicaban al sur de la actual Plaza de España. A ellos debemos sumar el callejón de La Playa o el de San Lázaro, algunos más cercanos a la primera ermita de la ciudad, al Casino El Porvenir, al antiguo cuartel,… entre otros. Si bien algunos sobreviven debemos apuntar que su denominación ha variado con el tiempo, mientras que otros han desaparecido para siempre,… pudiendo considerar el caso más grave y sangrante el de vecinos de estas vías que han decidido, ante la pasmosa e inexplicable pasividad de las corporaciones del pasado, dar el salto y levantar muros para apropiárselos privándonos al resto de un patrimonio desconocido pero muy significativo de nuestro recordado Puerto de Cabras.

En conjunto podemos establecer que los callejones de la capital, de aquel entrañable Puerto de Cabras, contaba con un número indeterminado de callejones -en torno a diez- que aún precisan de más investigaciones, indagaciones y visitas in situ para realizar un certero inventario y evaluación que nos permita conocer las posibilidades de cada uno de cara a ser reintegrado al callejero municipal e incluso reclamar su titularidad por parte del Ayuntamiento. Y en ello resulta clave considerar que las usurpaciones de vías públicas para destinarlas al uso privativo de un vecino no prescribe y puede conllevar sanciones varias para el infractor.

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