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Estudio de investigación de los aborígenes

Un estudio trata de averiguar qué comida almacenaban los majos

Los investigadores analizan los restos de grasas animales y residuos orgánicos incrustados en los recipientes de cerámica de los aborígenes

Un investigador del proyecto examina una pieza de cerámica aborigen en el Mueso Arqueológico.

Un investigador del proyecto examina una pieza de cerámica aborigen en el Mueso Arqueológico. / La Provincia

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Puerto del Rosario

¿Qué alimentos consumían los antiguos aborígenes en la isla? ¿Dónde los almacenaban? Este es el objetivo del trabajo de investigación puesto en marcha por el Museo Arqueológico de Fuerteventura (MAF) que analiza los restos de grasas animales y residuos orgánicos incrustados en los recipientes del pueblo majo. Los primeros resultados evidencian que los aborígenes usaban sus vasijas para almacenar, procesar y cocinar productos derivados de la ganadería, como la leche y la carne de cabras y ovejas. Tras los resultados obtenidos en una primera fase del proyecto, el museo ha iniciado el análisis de catorce nuevas piezas procedentes de distintos yacimientos arqueológicos de la isla.

Esta investigación permitirá ampliar el conocimiento sobre la alimentación, la economía y el aprovechamiento de los recursos por parte del pueblo majo mediante el estudio de los residuos orgánicos que, pese al paso de los siglos, permanecen adheridos al interior de algunas vasijas conservadas en los fondos del museo.

La línea de investigación comenzó hace dos años con el estudio de dos recipientes cerámicos pertenecientes a las colecciones del MAF. Los análisis, dirigidos por el investigador de la Universidad Autónoma de Barcelona Adrià Breu, permitieron identificar residuos orgánicos de gran interés científico mediante técnicas como la cromatografía de gases, la espectrometría de masas y los análisis isotópicos.

Entre los resultados obtenidos destacó la identificación de grasa animal no láctea procedente de un herbívoro, probablemente cabra u oveja, conservada en el interior de las piezas. En uno de los recipientes, el excelente estado de conservación de estos residuos permitió incluso realizar una datación directa del alimento almacenado, fechándolo entre los siglos IX y XI d. C., uno de los primeros casos documentados de este tipo.

En los trabajos de investigación se detectó que algunas pieza conservan sedimentos adheridos a sus superficies internas que podrían aportar nueva información sobre los alimentos que almacenaban o preparaban los antiguos majos y sobre el uso cotidiano de la cerámica.

La toma de muestras se realiza en las instalaciones del MAF, mientras que los análisis se desarrollan en la Universidad Autónoma de Barcelona, en colaboración con el laboratorio de datación por radiocarbono Brams y la Unidad de Geoquímica Orgánica de la Universidad de Bristol.

El consejero insular de Patrimonio Histórico, Rayco León, ha valorado de forma positiva estos trabajos de investigación.

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