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Juan Ramón, 40 años bajo el agua de Canarias

Los fondos marinos de Fuerteventura y los canarios en general no tienen secretos para Juan Ramón Cerdeña, que lleva 40 años sumergiéndose en el océano.Al margen de continuar con su labor de observación, se dedica a formar a futuros observadores submarinos, al tiempo que reclama una mayor protección del mar

Juan Ramón Cerdeña durante una de sus inmersiones se encuetra con un caballito de mar.

Juan Ramón Cerdeña durante una de sus inmersiones se encuetra con un caballito de mar. / La Provincia

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Juan Ramón Cerdeña Rodríguez (Betancuria, 1957) ha dedicado más de 40 años de su vida a explorar el mundo submarino de Fuerteventura. Su vínculo profundo con el mar y su conocimiento minucioso de los fondos majoreros y canarios lo han convertido en una de las voces más autorizadas sobre la biodiversidad que habita en estas aguas del Archipiélago. En un litoral majorero donde conviven especies atlánticas, mediterráneas y tropicales, y que alberga más de 390 especies de alto valor ecológico, Cerdeña ha construido una vida entera observando, documentando y defendiendo un tesoro natural que permanece oculto bajo la superficie, además de instruir a futuros submarinistas.

Abandonó hace muchos años la pesca submarina para dedicarse por completo a observar y proteger las especies marinas de su isla. Ese cambio de rumbo, nació de una conciencia ambiental cada vez más firme, que lo llevó a convertirse en referente local en identificación de fauna marina, en divulgar de la riqueza ecológica del litoral. Además, desde hace muchos años, se encarga de formar a futuros observadores submarinos, transmitiendoles técnicas, criterios y valores que permiten comprender y conservar un ecosistema único en el Atlántico.

«Me inicie en el buceo de niño, con los chiquillos del barrio Buena Vista, en Puerto del Rosario, en la Playa de las Escuevas, hoy sepultada por la avenida marítima, cogiendo pulpos con una fija, que las hacíamos con hierros de la fábrica de bloques de don Tadeo, parcela ahora convertida en un gran centro comercial, y unas gafas de buceo que nos cambiábamos de unos a otros porque solo había una para muchos niños», recuerda con cierta nostalgia este descubridor de los fondos marinos.

Cerdeña es buceador desde los años 80 e instructor de buceo por la Federación Española de Actividades Subacuáticas desde 1992 hasta la actualidad que continúa con su labor de profesor de quienes deciden formarse para descubrir los fondos de Fuerteventura y otros litorales.

«Hace años intenté formar una empresa dedicada al buceo. Pedí la excedencia en mi trabajo de electricista, pero luego descubri que no me gustaba la vida de empresario. Por ello, decidí continuar como asociación deportiva y dedicarme a la formación, que me apasiona poder iniciar a muchas personas en este maravilloso mundo del buceo, descubrir los encatos naturales que nos ofrece los fondos marinos y la necesidad de conservarlos», asegura Cerdeña.

Juan Ramón Cerdeña, instructor de buceo.

Juan Ramón Cerdeña, instructor de buceo. / La Provincia

El primer club de buceo en la isla fue Los Sargos, fundado por Felix Castro, en Morro Jable. «Luego fundé el Club de Buceo Punta Amanay en 1993, aunque mi trayectoria arranca en el Club Abae entre 1987 y 1992) y seguimos en activohasta la actualidad» recuerda Juan Ramón Cerdeña. Además, reconoce que «el objetivo desde nuestra creación ha sido la formación de buceadores, seguros y solidarios entre nosotros, con respeto al mar y a nuestra isla de Fuerteventura. Hemos crecido gracias a la dedicación y el entusiasmo de cada miembro, creando recuerdos inolvidables bajo el mar y forjando amistades duraderas en la superficie».

Paraíso marino

Juan Ramón Cerdeña se emociona cada vez que se refiere a los fondos marinos de Fuerteventura, a los que conoce palmo a palmo, brazada a brazada, dado que atesora una enorme biodiversidad marina con peces tropicales, rayas, tortugas, meros, barracudas angelotes, entre otras muchas especies.

A pesar de haberse tropezado durante sus innumerables inmersiones con toda clase de especies, «cuando me encuentro cara a cara con los caballitos de mar es como una especie de milagro silencioso, se detiene el tiempo ante la maravilla que estamos observando que te dan ganas de no subir a la superficie sino quedarte admirando una de las grandes obras de la vida», asegura el submarinista majorero. Además, reconoce que la presencia de las numerosas especies marinas que atesora los fondos de Fuerteventura «confirma la buena salud del ecosistema y, al mismo tiempo, su fragilidad. Por eso es importante observar para comprender, comprender para proteger».

Cerdeña denuncia la desprotección que sufre el litoral y el mar majorero, « la presión poblacional, la turística o industrial, la están destrozando, ya no hablemos del furtivismo, el marisqueo, la pesca de caña, los barcos de recreo, la pesca submarina o las motos náuticas. Todas estas actividades hacen un daño terrible al mar». Sin embargo, considera «especialmente grave, el deterioro que producen los cañeros domingueros, por todo el litoral de la isla. Zonas como Las Salinas, entre el Museo de la Sal y El Castillo,donde sobrevive uno de los cebadales importantes y que está totalmente arrasado por desechos de pesca, bolsas de plástico y todo tipo de basuras».

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