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Alejandro Hernández, protagonista

El árbitro internacional lanzaroteño fue distinguido por el Comité de Árbitros de Las Palmas con la insignia de oro por sus 24 años en el mundo del arbitraje

Alejandro Hernández, protagonista

Alejandro Hernández, protagonista

Algunas lágrimas cayeron por las mejillas de Alejandro Hernández, colegiado internacional cuando su presidente, Pedro Juan Diaz Batista le pedía públicas disculpas por no haber sido recompensado algunos años antes con la insignia de oro del Comité de Las Palmas. El lanzaroteño no pudo ocultar la emoción en las palabras de agradecimiento que fueron respondidas con un auditorio que se puso en pie al tiempo que le aplaudía.

"El culpable de que sea arbitro está sentado entre nosotros: es mi padre. El fue quien me empujó, en lo que considero que fue una gran decisión y que me ha hecho conseguir sueños que ni de lejos llegué a pensar que se podrían hacer realidad", expresó el colegiado.

En el capítulo de agradecimientos, Alejandro Hernández se refirió, en un primer momento, al presidente del Comité de Las Palmas, "quien no sólo me ha apoyado como árbitro, sino como persona", además de ofertarme un intenso proceso de formación.

Especial énfasis tuvo al dirigirse al Comité Nacional, presidido por Victoriano Sánchez Arminio. "Lo digo siempre en "petit comité", pero ahora me apetece hacerlo en público. Hubo momentos en los que Victoriano pudo, perfectamente, haber dejado de confiar en mí. Hubo momentos en los que yo le dí motivos para que pensara que yo no estaba capacitado para estar donde estaba. Sin embargo, Victoriano y su equipo creyeron que yo tenía condiciones para seguir avanzando en mi carrera. Victoriano no sólo es nuestro presidente, sino es un padre para todos nosotros", indicó Alejandro antes de pedir un aplauso para éste y Juan Pedro Díaz Batista.

En otro punto de su sincera exposición, Alejandro Hernández, que agracedió a todos los que han estado a su lado en sus 24 años en el arbitraje, dedicó un tiempo para compartir el premio. A los primeros que se refirió fue a los árbitros de "mi maravillosa tierra, Lanzarote, aunque digan por ahí que soy grancanario".

"Esta condecoración se consigue porque hay algo que cristaliza. Yo estoy consiguiendo cosas bonitas en el arbitraje gracias a que tengo en las bandas a dos compañeros, dos amigos, dos hermanos... que están partiéndose el alma conmigo cada fin de semana", indicó Alejandro.

Cerró su alocución el árbitro de Primera División haciendo referencia a su compañero, el asistente José Enrique Naranjo. "La mitad de esta insignia de oro me apetece y me nace de todo corazón dedicarla a una persona que no lo está pasando bien, aunque estoy absolutamente convencido de que en cuestión de días volverá a estar de nuevo a tope y a nuestro lado".

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