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Los vecinos sostienen la queja al operativo pese a los leves daños en Fataga y Tunte

Manolo Reyes / SAN BARTOLOMÉ DE TIRAJANA

El fuego no se cebó ayer con los pueblos de Fataga y Tunte a pesar de la gravedad del incendio que ha sacudido las zonas altas de San Bartolomé de Tirajana, pero sus vecinos mantienen las críticas hacia el dispositivo montado para sofocar las llamas. "Nos salvaron los militares, porque los bomberos se fueron por patas", sostiene Manolo Cruz, un comerciante de Fataga que ayer pudo regresar a su casa tras pasar dos noches en un hotel de San Agustín.¶

Los militares y los propios lugareños, porque según los afectados fue un grupo de vecinos quienes evitaron una tragedia mayor en Fataga, en donde al menos cinco viviendas sufrieron directamente el efecto de las llamas. La mayoría de ellas tienen varias dependencias totalmente calcinadas, y una de ellas fue pasto de las llamas en su totalidad, aunque el casco de Fataga permanece intacto y no se han producido pérdidas humanas. "Hubo muy poca organización y dejaron esto a la mano de Dios", insiste José Rodríguez, otra de las personas que pasó varias noches fuera del pueblo "sin poder dormir".¶

Lo que sí presenta un aspecto desolador es el popular palmeral que caracteriza a este pago, profundamente dañado hasta en la parte más alta de La Solana. Además, las llamas llegaron a otras 15 viviendas, sobre todo en las zonas de Cercados de Araña, El Sequero, La Plata, Lomo La Palma y Cuerva Bermejo.¶

Ayer, la alcaldesa, Mari Pino Torres, recorría todos estos lugares con un equipo de técnicos para evaluar los daños, ya que también existen problemas con la red de abasto. Sin embargo, el grueso de la ayuda se va a concentrar en las familias que han perdido sus hogares o que tienen dificultades para entrar a sus casas. De hecho, los servicios municipales han realojado ya a más de 50 personas en diferentes partes de San Bartolomé.

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