La crisis no perdona ni a los burros ni a los linces en peligro de extinción. El chalé de Concepción Valencia -la controladora aérea y vecina del barrio teldense de La Garita que legó su patrimonio en favor de asociaciones protectoras de animales- deberá volver a salir a subasta a finales de marzo o principios de abril después de que el primer intento por enajenar este bien no fructificase.

Los albaceas encargados de liquidar sus propiedades -este inmueble y otras dos casas ubicadas Estepona (Málaga) y en el barrio madrileño de Salamanca- aún no han podido llevar a cabo su última voluntad, registrada en un testamento en septiembre de 2008. La primera subasta tuvo lugar el pasado 20 de diciembre, y aunque se interesaron dos personas por el chalé, lo cierto es que la inmobiliaria que se encarga de su venta no pudo colocarlo en el mercado. El precio de salida -unos 234.000 euros- pudo frenar su adquisición, "por lo que en este nuevo intento el precio de salida en la puja se ha reducido considerablemente y se ha quedado en sólo 163.700 euros". Según las mismas fuentes, el importe es más que asequible "teniendo en cuenta que se está valorando a 389 euros el metro cuadrado". Un primer cálculo fijó el valor de las tres casas de Concepción en tres millones de euros. El dinero debía repartirse entre la asociación de defensa del burro de Rute (Córdoba), el proyecto de recuperación del lince ibérico, en Doñana, y una protectora de animales de Madrid. Hasta ahora, ninguna ha visto un euro.