- Usted participó en Madrid en la visita del Papa a la Jornada Mundial de la Juventud, ¿cómo valora el encuentro?

- Ha sido la jornada a la que han acudido más obispos hasta ahora, entre 850 y 900. Era la número 26. La Jornada Mundial de la Juventud fue creada por Juan Pablo II en 1984 para que se celebrara todos los años en las diócesis. Cada dos o tres años han ido alternando entre Europa y el resto del mundo. Como éstas habrá habido unas 12.

- ¿Por qué ha sido tan exitosa esta jornada en particular?

- Porque las jornadas han ido in crescendo. Y la de España se ha preparado enormemente, aunque nos han superado las cifras, hemos sido desbordados.

- ¿Tendrá que ver la importancia del catolicismo en España?

- Es evidente que los países más católicos tiene mejor respuesta, como en Manila, que ha sido el más numeroso de todos, con 4 o 5 millones de jóvenes.

- ¿Pudo hablar con el Papa?

- Con 800 o 900 obispos congregados era imposible que el Papa dedicara un minuto a cada uno de ellos, pero hubo un interés en que los obispos de España, que era el país anfitrión, pudieran saludarlo. Por eso un grupo fue al aeropuerto de Barajas a recibirlo y otro a despedirlo, y en ambos grupos estuvo todo el episcopado español.

- Usted, qué estuvo en la despedida en Barajas, ¿cómo recuerda ese momento?

- Algunos dicen que me entretuve demasiado al saludarlo. El Papa no tiene la obligación de saber las caras de los cuatro mil obispos que hay en el mundo, pero yo me presenté y quise decirle qué era el obispo de Canarias y le expliqué dónde estaban las Islas, le comenté que estaban en la costa africana, en la parte de Europa más meridional. Los que observaban dijeron que se me veía como muy entretenido y al Papa como muy atento.

- ¿Le habló en español?

- Sí, porque, además, Benedicto XVI lo domina muy bien. El Papa ha sido profesor y, normalmente, los papas saben inglés, francés, italiano, alemán y español. Le hablas en español y él te contesta también en español. Nunca antes había estado con él en un saludo tan personal y la verdad que fue un momento muy emocionante.

- Al Papa se le veía muy cansado a veces en televisión.

- Sí, pero cuando entraba a un acto parecía que rebrotaba, como, por ejemplo, la noche del sábado al domingo, con aquella gran tormenta. Yo estaba cerca de él, y, desde que los jóvenes le hablaron, cambió completamente. Hubo algún momento crítico en el que alguna persona de su entorno le aconsejó que se retirara, y él se negó, dijo que no.

- ¿Cuál fue el momento más importante de la jornada?

- La Vigilia de Oración, en la noche del sábado al domingo, y la Misa del Encuentro de la Jornada el domingo por la mañana. Los chicos llegaron a la zona de Cuatro Vientos el sábado al mediodía para coger sitio. Pero no se movieron de ahí hasta el domingo al mediodía, cuando terminó el acto. El Papa llegó a eso de las 16.30 horas y varios jóvenes le hicieron unas preguntas que el Papa respondió.

- Para celebrar la Eucaristía del Santísimo se llegó a utilizar una custodia muy especial.

- Se trajo la mejor, la del Corpus de Toledo, de Arce, del siglo XV o XVI. Salía de debajo de una plataforma y se paseó ante todo el mundo.

- ¿Se apreciaba a los jóvenes muy entusiasmados?

- Los jóvenes nos han cautivado a todos, pero también el Papa, por la sencillez y fortaleza con la que ha vivido este encuentro. Primero porque las jornadas no son suaves, sino exigentes. Es necesario hacer un desplazamiento fuerte, hay que aguantar los 40 grados de Madrid, hay que hacer colas al sol, los actos requieren un tiempo muy importante, entre otras cosas.

- ¿Qué destacaría de las actividades de esa juventud ?

- Los jóvenes, los días 16, 17 y 18, por la mañana, la pasaron repartidos por lenguas en los colegios y catequesis que daban obispos del mundo entero. El primer día yo di catequesis a grupo de unos 600 jóvenes de Argentina, Ecuador, México, Chile y algunos de España. El jueves a unos ochocientos miembros de la Congregación de la Consolación, y el 18, en el Puente de Vallecas, a gente de Canarias. Todas las mañanas las empleaban en recibir estas catequesis. Había catequesis en español, pero también en inglés, francés e italiano.

- ¿Y cómo empleaban los jóvenes los ratos libres?

- Acudían a multitud de iglesias abiertas donde iban a rezar. Para mí, una de las cosas más cautivadoras del encuentro fue comprobar cómo dos millones de jóvenes estaban en un silencio absoluto. A veces, cuando pensamos en los jóvenes, creemos que lo que hace falta ahí es un grupo de rock. Pero ahí vivimos ese silencio lleno, en el que la gente está rezando, con unas actitudes de recogimiento, y de pensar.

- ¿Y sus actitudes?

- Había un compromiso de los jóvenes con lo que había allí, que era su compromiso con Cristo y con la fe cristiana. Por tanto, esa asistencia nos rompe el esquema de los jóvenes y nos demuestra que es un campo en el que se puede trabajar. Eso significa que hay un mundo interior que rompe ese esquema que tenemos de la juventud.

- ¿Qué virtud destacaría usted de Benedicto XVI?

- Que es un hombre muy humilde, cuyos discursos no hieren a nadie. Cuando hablas con Benedicto XVI es como si tú fueras lo único que existe para él en ese momento, aunque sólo estés dos minutos con él.

- ¿Y de Juan Pablo II que le hizo obispo?.

- Juan Pablo II fue un hombre de un impacto tremendo. Yo lo he visto jugar en Roma con dos millones de jóvenes, como si fuera un espectáculo, le he podido ver provocar a los jóvenes y que éstos le respondan.

- ¿Qué conclusión sacaría de la visita del Papa a Madrid?

- Lo que muchos obispos hemos afirmado es que ha sido un ejemplo de visualización de la fe de los jóvenes, que la fe de los jóvenes se ha hecho visible. A veces calificamos a los jóvenes de forma muy negativa, y yo creo que esto ha sido una manifestación preciosa de su fe, un retrato de lo que pueden o no pueden ser los jóvenes.

- ¿Qué opina del repunte de la crisis y de las medidas que se están tomando?

- Yo diría dos cosas. Primero, que necesitamos a gente que nos explique la verdad. Yo creo que en España aún no se han explicado los desencadenantes de la crisis. Por qué, cuándo, todos sabemos que la crisis empezó en 2007, en España nos enteramos en 2009. Yo no sería capaz de hacerlo, porque no soy político ni economista, pero ¿por qué comenzó todo?, ¿se tomaron las medidas necesarias? Está claro que nosotros estamos en el contexto del euro, y en el marco de Europa. Pero, ¿hemos seguido las directrices adecuadas?

- ¿No cree que en Canarias es aún mucho más sangrante?

- En Canarias tenemos un paro del 30%, y un 54% de paro juvenil. ¿Eso lo tengo que explicar yo? No, más bien tengo que recibir explicaciones. El Banco de España debió controlar a las entidades financieras, ya que ellos eran el árbitro y tenían que controlar el partido.

- Su reflexión sobre la crisis plantea muchas preguntas...

- Pero es que la crisis abre demasiadas preguntas que no creo que, en España, las tengan claras mucha gente. Lo sabrán los economistas o los políticos, pero no la gente de la calle.

- Hasta ahora se ha explicado como un problema global.

- Pero eso no debe de ser una exculpación. La culpa de la crisis la tienen los Estados Unidos, y por eso todos nos quedamos tranquilos, ¿no? ¿Hay que esperara que reaccionen los EE UU? Realmente la crisis ha sido financiera y ha arrastrado a la crisis real. Pero los que tenían que controlar esto, ¿qué han hecho? Nos tienen que dar muchas explicaciones y con términos sencillos para el pueblo llano.

- Y en este contexto, ¿cómo ha reaccionado la Iglesia?

- Creo que la Iglesia está haciendo lo que tiene que hacer. Hay que tratar de solucionar el problema por la vía política, pero, mientras, la gente pasa hambre, y no llega al fin de semana, ni a fin de mes, y la gente pierde la casa, se tiene que meter en la casa del abuelo y vivir de su pensión de jubilación. Allí la iglesia si que está dando una respuesta, porque ha multiplicado las ayudas en los últimos años.

- ¿En cuanto a caridad?

- Hay un dato que no me canso de repetir. En la diócesis de Canarias, la colecta de todos los domingos de primero de mes es para Cáritas. Cuando llegó la crisis, las colectas del segundo, tercer y cuarto domingo disminuyeron, pero la del primero se mantuvo y, en algunos casos, subió, porque había una reacción espontánea del pueblo de decir "ahora hay más gente que necesita nuestra ayuda".

- ¿Ha habido una evolución de Cáritas en los últimos años?

- De 2008 a 2009 se produjo un ascenso en donativos impresionante. De 2009 a 2010 bajó un poco, pero aún se mantiene a una distancia tremenda de 2008 y, ahora, en 2011 estamos también comprobando la reacción positiva de la gente.

- Cáritas ha tenido un trabajo sobre Somalia destacado.

- Entre Manos Unidas y Cáritas están aportando cantidades muy importantes. En la diócesis ya se han mandado 26.000 euros y hemos decidido que, hoy, como Día de la Virgen del Pino, en Teror, en todas las misas que se celebren, las colectas serán a beneficio de Somalia.

- ¿Es algo nuevo?

- Sí. No se hacía porque era mucho barullo hacerlo en el Día del Pino, pero este año vamos a hacer la colecta.

- ¿Qué le ha sorprendido la fiesta de la Virgen del Pino?

- Para mí ha sido un descubrimiento sensacional desde que estoy aquí hace cinco años. En Canarias ha habido siempre un tema con distintas lecturas: si somos un pueblo, si somos siete islas, si somos siete cabildos. Pero la Virgen del Pino es como si tocaran a misa y todos, como una sola persona, nos acercamos a la madre.

- ¿Es algo especial?

- Sí, porque la madre tiene un sentido de cohesión del pueblo impresionante. Quedé muy tocado la primera vez que vi la ofrenda del día 7 porque me di cuenta de que intervenían todos los municipios de Gran Canaria, pero había gente de Fuerteventura, El Hierro, La Palma o de Lanzarote que tiene sus patronas.

- ¿Y cómo cree que acuden la mayoría de los fieles?

- Con una sensibilidad para con los hermanos que menos tienen, porque ese es el sentido de la ofrenda. Se va a ver a la madre, pero con un regalo para el que menos tiene. Con la ofrenda de Somalia el objetivo es hacer tomar conciencia que esta misma madre del Pino, y que es la patrona de la diócesis, tiene otros hijos, que lo están pasando peor que nosotros. Realmente el 8 de septiembre se celebra el nacimiento de la Virgen María.

- Se vive como una fiesta muy especial en la Isla.

- Sí, porque vas viendo que cada uno ha puesto una ilusión tremenda en su carroza y traen lo mejor que produce que desaparece el mismo día que lo produce y yo lo disfruto, voy saludando a todo el mundo porque van a ver a la Virgen. En Teror, quiero unir los temas que hemos hablado: los jóvenes en Madrid, y cómo les afecta la crisis.