La Consejería de Obras Públicas del Cabildo de Gran Canaria pretende reducir la alta peligrosidad de la carretera que va desde San Fernando de Maspalomas hasta Fataga en la que el pasado domingo la caída de unas piedras puso en peligro la vida de dos personas que viajaban en coche. Con la ampliación del trazado actual de la vía, a partir de Degollada de la Yegua, y la colocación de mallas metálicas en unos quince puntos negros que se han detectado en todo este trayecto, se quiere hacer menos arriesgado el tránsito por la GC-60. Pero el proyecto de mejora de esta carretera, valorado en unos 35 millones de euros, es en este momento de crisis económica "inasumible" para la corporación insular, según manifestó ayer el consejero de Obras Públicas del Cabildo grancanario, Carlos Sánchez.

No obstante, el consejero de Obras Públicas se mostró confiado en que en 2014 pueda abordarse una parte del proyecto. En concreto, explicó que se dará prioridad a las actuaciones que tienen que ver con los puntos más peligrosos, es decir, con las zonas de desprendimientos, que suponen una inversión de 16 millones. Con todo, precisó que esa inversión tampoco se podrá abordar en un solo ejercicio. Incluso, apuntó como dato que un kilómetro de mallas metálicas tiene un coste de unos dos millones de euros.

Malla metálica

Respecto a las garantías de seguridad que ofrecen las mallas metálicas, el consejero comentó que sin duda son la "mejor opción" para contener los desprendimientos, aunque "no existe una carretera cien por cien segura". Asimismo, destacó que el Cabildo está colocando estas mallas en todas las vías de la Isla en las que hay más riesgo de que caigan piedras, pero se ha dado prioridad a las que soportan más densidad de tráfico. A este respecto, se refirió a la vía de Artenara a Tejeda, y de Cueva Grande a Cruz de Tejeda en las que se han terminado los trabajos de protección de las laderas, y a la de Agaete a La Aldea, en la que se acaba de iniciar el recubrimiento de unos tres kilómetros de carretera.

Por su parte, el alcalde de San Bartolomé de Tirajana, Marco Aurelio Pérez, coincidió ayer en la necesidad de mejorar la seguridad de la vía que conecta la zona turística de este municipio con Tunte. Pérez valoró como un acierto el hecho de que en el proyecto del Cabildo se vaya crear un nuevo carril desde San Fernando hasta Degollada de la Yegua para que sea utilizado por vehículos lentos, y que desde este punto hasta Fataga también se pretende ensanchar la actual vía sobre todo para evitar las curvas tan cerradas. También se mostró de acuerdo en la idea de suprimir la primera curva que aparece tras pasar Degollada de la Yegua conocida como zigzag y que a la altura de Cercados de Fataga se pretenda construir un túnel de unos setenta y cinco metros de largo que serviría para conectar este pago tirajanero con la carretera que sale de Santa Lucía de Tirajana en dirección a Temisas.

El alcalde de San Bartolomé de Tirajana apuntó que desde que se hizo el trazado de esta vía siempre ha resultado peligrosa pero cuando caen una gotas transitar por la GC-60 es más arriesgado por los posibles desprendimientos.

De otro lado, el alcalde de Mogán, Francisco González, recordó ayer que el incidente de Fataga ya ha sucedido en varias ocasiones en este municipio, y que el último fue en Playa de Mogán precisamente debido a las lluvias. Francisco González denunció lo aventurado que resulta atravesar la carretera de acceso al casco de Mogán, y aprovechó para reclamar al Gobierno canario la prolongación de la autopista desde Taurito hasta el casco del pueblo de Mogán. "Técnicamente tiene muchas dificultades la obra, pero habría que estudiar las opciones porque la carretera de Taurito a Mogán es muy peligrosa" concluyó el alcalde.