El primer premio a la vaca del país se lo llevó la de Amparo Pérez, de Moya; el de mejor vaca de raza, la de Carlos Rodríguez, de Guía; y el mejor lote de reses del país fue el de Estrella Medina, de Firgas. En total, participaron 66 vacas y 54 cabras y ovejas. Por su parte, Centella movía su cola con felicidad para espantar las moscas que se le posaban en los cuartos traseros, en una feria de ganado más pequeña que la de la última edición. Junto a ella, orgulloso su dueño, Pedro Alemán: "Ya lleva siete u ocho años viniendo, y casi siempre se lleva el primer premio, aunque este año no ha podido ser. Pero ella está contenta".

"La pena", proseguía el ganadero, "es que con la crisis la feria se está quedando pequeña, cada vez hay menos cabezas. Eso sí, yo en principio no tengo pensado dejar de venir, porque tengo un ganado bastante bien preparado y gracias a los premios en ferias y romerías lo puedo mantener. Si no, me sería imposible".

Lo cierto es que, según comentaban también los vecinos del lugar, este año había menos animales que de costumbre.

Por su parte, Pedro Juan Ramírez, que se encontraba exhibiendo frente al jurado a la cabra de nombre Morena igualmente experimentada en este tipo de certámenes, también reconocía que "se nota cómo los recortes están afectando a la feria".

Uno de los miembros del jurado encargado de otorgar los premios al ganado, Francisco Guerra, aseguraba que, entre los criterios que tienen para hacer la valoración, procuran que cada animal, "en su categoría, ya sea vacuno, bovino o caprino, encaje dentro de las características propias de la raza nuestra y que reúnan las condiciones productivas más prometedoras".

"Me gustan mucho las ferias de ganado", continuaba Guerra, "pero tristemente, cada año, nos vamos dando cuenta de que va descendiendo la cabaña. De este al anterior se ha notado muy claramente, y es muy probable que, por desgracia, un día nos sorprendamos con que ya no hay feria".

Ciertamente, la situación que envuelve a los sectores ganadero y agrario no es ajena a la crisis económica. "Hoy en día, yo creo que esto de las ferias ganaderas es más un tema sentimental que productivo. Este concurso, como los del resto de municipios, es parte de la esencia genuina de nuestra forma de ser, porque también es un exponente de lo mejor que hemos ofrecido al mundo, nuestras razas, lo cual es un orgullo para nuestra idiosincrasia", concluía.

La feria coincidía con la fiesta principal al patrón, el señor San Roque. La homilía fue presidida y pronunciada, desde las 11.30 horas, por el reverendo Aday González, párroco de San Nicolás de Bari en Sardina del Sur. La parte musical corrió a cargo de la Coral de Firgas.

No fue hasta las 13.00 horas que comenzó la procesión con el tradicional recorrido por las calles del municipio. De este modo, y para no perder la costumbre, se les dio el habitual paseo a las veneradas imágenes del propio San Roque y de la Virgen del Rosario, acompañadas por el clero, las autoridades, los romeros y demás devotos. Todo esto amenizado por la Banda Juvenil de Firgas, que se encargó de cerrar la comitiva procesional

De esta orquesta forma parte, entre otros, desde que era pequeño, Alexis Jesús Medina, de 18 años de edad. Para el chaval es un "auténtico honor poder tocar en las fiestas del pueblo, sobre todo porque me encanta el ambiente familiar y de tradición que se respira en ellas."

Pino Reyes, natural de Valleseco y vecina de Las Palmas de Gran Canaria, nunca se pierde esta procesión. "Me gusta porque es tradición de toda la vida, desde que era una niña siempre he venido, y actualmente, de momento, lo sigo haciendo", afirmaba.

Asimismo, para Marta Pulido, una joven firguense, tampoco pasan desapercibidas estas celebraciones, pues le gusta cumplir con la costumbre año tras año. En su opinión, " viene tanta gente porque es una tradición y por lo bonito que es el pueblo. Además, personalmente me emociono mucho con el santo".

El acto finalizó, en torno a las 14.00 horas, con el retorno a la iglesia. El año que viene, más, si los recortes lo permiten, por supuesto.