La aparición de las primeras escorrentías del otoño vuelve a hacer sonreír a la gente del campo. Después de que la Isla haya sorteado uno de los periodos más cálidos que se recuerdan desde mediados del siglo pasado, los agricultores y ganaderos ya comienzan a hablar de los enormes beneficios que el fuerte rocío trae para su negocio. "¡Qué millonada está cayendo!", es la expresión que se ha repetido en alguna ocasiones en estas últimas horas. Y no es para menos, si se calcula en términos económicos el impacto real de esta borrasca.

Una estimación sobre el agua acumulada en los diez municipios con mayor nivel de precipitaciones, según las estadísticas de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), permite calcular que la lluvia supondría al precio actual de mercado casi 19 millones de euros en términos absolutos. Sin embargo, apenas un 6% de la superficie insular se mantiene reservada para la explotación agrícola, por lo que se puede calcular que la mojada supuso aproximadamente algo más de 1,1 millones de euros, si tuvieran que recurrir a los aguatenientes para comprarla. Eso sí, teniendo en cuenta que el precio actual del mercado ronda el medio euro por metro cúbico. Sobre todo, porque las precipitaciones llegaron con calma, por lo cual los daños ocasionados serán casi testimoniales, salvo en invernaderos ya deteriorados.

Frutas y verduras

Todo el agua caída repercute indirectamente en el campo. Pero la cantidad es menor cuando se habla de la entrada directa en los surcos de las explotaciones. La Isla apenas supera las 9.100 hectáreas de cultivo, por lo cual el resto del agua llega al subsuelo, con lo cual beneficia a los acuíferos de Gran Canaria, y eleva la capacidad de almacenamiento de los embalses y estanques. Y, en el caso de que se vaya a las zonas urbanas y la red de alcantarillado, buena parte de ella se reutiliza y acaba nuevamente en jardines, y en la costa.

Pero, a su vez, estas lluvias permiten a los agricultores comprar agua a un precio inferior al que se ha venido cotizado, al aumentar la oferta. Con lo cual, la cuenta de resultados de la explotación saldrá a partir de ahora muy beneficiada, traduciéndose esto en el precio final de las frutas y verduras que llegan a los consumidores.