Gran Canaria dispone de superficie agrícola y condiciones climáticas idóneas para la producción de nuevas especies de fruta tropical como la guanábana, la carambola, la pitaya, el tamarindo o el lichi, una oportunidad para diversificar las plantaciones y aprovechar los terrenos que han sido abandonados por escasez de agua. Lo mismo ocurre con el argán, un arbusto de la costa de Marruecos cuyo fruto se utiliza para elaborar cosméticos y aceite de gran calidad.

Tras una década de investigaciones con plantas tropicales de Asia, Sudamérica y África, la Granja Agrícola del Cabildo ha obtenido resultados positivos con una docena de especies frutales, que a partir de ahora promocionará entre aquellos agricultores de la isla que se muestren interesados en diversificar sus cultivos. Los estudios se han realizado en una parcela de la finca de Cardones, a escasos metros de la autovía del Norte, donde también conviven especies desconocidas en la isla como la lúcuma, la nuez de macadonia, la feijoa, la moringa, el mamey, el jack fruit, el níspero del Japón o el árbol del pan.

La mayoría de estas variedades han enraizado y dado frutos, por lo que es posible iniciar la producción en terrenos que estén situados cerca de la costa, a menos de doscientos metros sobre el nivel del mar, según explicaron ayer José Manuel Rodríguez, director de la Granja Agrícola Experimental, y Santiago García, jefe de la sección de cultivos tropicales. Ambos comentaron que algunas de estas especies pueden extenderse en la isla como en su día lo hicieron el aguacate, el mango, la papaya o la piña.

José Miguel Álamo, consejero de Agricultura y Ganadería del Cabildo, adelantó que su departamento impulsará la plantación de nuevas especies, aunque reconoció que es "una labor que lleva tiempo". En primer lugar hay que ampliar los hábitos alimentarios de los ciudadanos de la isla, reacios a salirse de la dieta del plátano, la naranja o la manzana.

El éxito dependerá también de la exportación de esas producciones, pues el mercado local es pequeño y no garantiza la rentabilidad del cultivo. Al respecto, los responsables de la Granja Agrícola consideraron que las especies tropicales pueden tener una buena acogida entre los millones de turistas que nos visitan cada año, ávidos de probar alimentos exóticos si se les ofrecen en hoteles y restaurantes.

Algunas de estas frutas ya son consumidas en países europeos, lo que abre la posibilidad de la exportación. Por ejemplo, la carambola se cosecha durante casi todo el año y los árboles plantados en la Granja Agrícola han dado excelentes producciones, apuntó ayer Santiago García al tiempo que mostraba una rama cargada. También conocida como la fruta estrella, la carambola es muy cotizada por sus propiedades curativas y como elemento decorativo en postres y ensaladas.

José Manuel Rodríguez opinó que la carambola, el lichi y la pitaya son las tres especies que tienen más posibilidades para la exportación masiva y pueden ser una alternativa en las fincas de tomates que están abandonadas. El sureste y algunas zonas bajas del norte de la isla presentan condiciones ideales para este tipo de cultivos, resaltó el director de la Granja Agrícola, quien apuntó que en la próxima revista de este organismo se dará información detallada a los agricultores interesados.

Rodríguez también tiene buenas expectativas con el aceite de argán, que se podría producir en prácticamente todo el territorio seco de la isla porque en Marruecos ha enraizado hasta en terrenos semidesérticos. Sus frutos son similares a la aceituna y el aceite es ya más caro que el de oliva. También triunfa en el sector de la cosmética.