El cierre del vertedero de Salto del Negro de Las Palmas de Gran Canaria para evitar una sanción europea y el traslado de los residuos orgánicos de una docena de ayuntamientos de Gran Canaria al complejo medioambiental de Juan Grande provocan colas de más de una hora los lunes y los jueves. Las empresas y el servicio de recogida de basura de 12 municipios del Norte, medianías y cumbre se han visto obligadas a trasladarse al vertedero de Juan Grande y a Guía, donde se compactan.

Todos los conductores de camiones de basura se mostraron ayer resignados con las colas. "Es lo que toca y tenemos que aguantar", coincidieron la mayoría de los chóferes privados y públicos, quienes esperan que se busque pronto una alternativa "porque las esperas suponen gastos añadidos", como apunta el chófer teldense Chano Hernández.

El día que más colas se producen son los lunes, por la acumulación de los residuos del fin de semana en la mayoría de los municipios. Así el pasado lunes los administrativos del complejo medioambiental de Juan Grande contabilizaron la entrada de 303 vehículos con basura, desde las siete de la mañana a las 16.00 horas, momento en que cierran sus puertas. Ayer hasta el mediodía habían acudido a tal vertedero 174 camiones, pero se esperaba que se superase la cifra de 230 vehículos.

"Los lunes ha llegado a haber hasta 50 camiones de basura en cola, desde el túnel de la autopista GC-1 hasta el vertedero", según apuntó el delegado de personal de la Mancomunidad del Sureste, Blas Afonso. "Los lunes tardamos hasta una hora y media entre la llegada y la descarga de nuestros residuos". Un empleado de Fomento apuntó como alternativa ampliar el horario de servicio del vertedero del Sur dos horas, ya que ahora cierra a las 16.00 horas.

Para José Alberto Moreno, "urge arreglar el nuevo complejo ambiental de Salto del Negro, porque la situación que se produce los lunes es fatal, para quienes traemos residuos desde los astilleros del puerto de Las Palmas y La Luz". "Los lunes y los jueves a primera hora se tarda más de 20 minutos, cuando hace un mes entrábamos sin hacer cola", agregó. El conductor de camión de residuos de Ingenio Carmelo López Artiles indicó que tarda el doble del tiempo que hace un mes, pasando de los cinco minutos de antes a más de 10 minutos. "Tampoco está tan mal, si no hay otro remedio al cierre del vertedero de Las Palmas de Gran Canaria", añadió.

Pérdida de tiempo

Por su parte, Víctor Déniz, que llevaba relleno de tierra, manifestó que "las colas son una pérdida de tiempo, porque a veces tardo más de una hora en realizar la operación". El tiempo que tarda Domingo Marichal Pérez supera los 40 minutos y eso que sus residuos los lleva al vertedero de Juan Grande desde el barrio tirajanero de Lomo Azules. En cambio, otro conductor de transporte de residuos, que prefirió no dar su nombre, expresó que a él la tardanza en el traslado le beneficia porque cobra más.

"Nos tememos todavía lo peor, si el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria también decide traer la próxima semana sus residuos a Juan Grande como hemos oído", afirmó el delegado de personal del Sureste, Blas Afonso. "La Mancomunidad del Sureste lleva 30 camiones los lunes y la mitad el resto de los días", apuntó. "La concentración de tantos camiones nos perjudica porque tardamos mucho y los empleados tienen que esperar por nosotros", señaló Afonso.

Sin embargo, todo apunta a que tal temor del delegado del Sureste no se producirá, si nos atenemos a las declaraciones del alcalde capitalino Juan José Cardona, en el sentido de que la capital seguirá vertiendo los residuos sólidos en Salto del Negro, en el interior de un vertedero alternativo al que se ha clausurado, que cumple con todos los requisitos medioambientales.

Obras de ampliación

Al igual que sucederá en Salto del Negro, el complejo medioambiental de Juan Grande dispone de una inversión de 48,7 millones de euros para su acondicionamiento y adaptación a la normativa europea. Así la UTE Cerpa Gestión de Residuos SAU y Ayagaures Medioambiente SL ha iniciado las obras de ampliación y mejora del recinto de San Bartolomé de Tirajana para hacer frente a los residuos que se produzcan en parte de la Isla en los próximos 20 años.