El Roque comienza a consolidarse desde los años 30, y con el paso de los años fue creciendo hasta que las viviendas han ocupado prácticamente todo el saliente rocoso. Según el estudio del Consorcio de Vivienda de Gran Canarias, las casas tienen una antigüedad superior a 10 años.

Con el paso del tiempo ha logrado construir en sus aledaños su propia iglesia, un parque con juegos infantiles, un colegio de unitaria en la que se puede estudiar Primaria y la sede de la asociación de vecinos. Y, sobre todo, cuenta un restaurante situado en la punta exterior del barrio como si de una terraza con vistas al mar se tratara, que genera un trasiego importante de visitantes y curiosos.

Las edificaciones de hasta dos plantas se aglomeran hasta no dejar apenas espacio libre, quedando en medio un pasaje peatonal de unos 320 metros de longitud con un ancho de unos dos metros, que sirve de distribuidor de las viviendas. Esto obliga a un sobreesfuerzo especial para mover el material de las obras, y hasta para llevar las compras. El conjunto de 8.632 metros cuadrados apenas cuenta con espacios libres, aunque se distinguen rincones y miradores en algunos recodos.

Un tercio de los actuales residentes se encuadra en una horquilla de edad situada entre los 36 y los 55 años, según el estudio socioeconómico del Consorcio de Viviendas de Gran Canaria, en el que se ponen en evidencia las deficiencias de la red de saneamiento y otras muchas carencias.

La intervención se materializará en tres anualidades. Durante este año se invertirá 172.802,38 euros, mientras en 2014 se acometerá la mayor actuación, con un coste de 504.274,02 euros, quedando para el último ejercicio de 2015 una partida de 430.588,66 euros.